martes, 2 de abril de 2013

TETAS Y SOPAS

De pequeño solía escuchar que tetas y sopas no cabían en la boca. Yo no me lo creía. Orgullo de niño. Primero, porque yo sólo quería sopas. Segundo, porque la ambición de la infancia no tiene fin. Con el tiempo, entiendes la expresión según conviene. Tetas, por supuesto. Al fin y al cabo, hay un momento en la vida en que parece que es lo único que importa. Cuando hay que elegir, tiendes a escoger lo que crees que es mejor. Hay ciertas expresiones que sólo se entienden cuando se alcanza la madurez. No digo que lo haya hecho ahora, pero sí reflexiono ahora sobre ello. Empecé el día trabajando en sus siete primeras horas, durmiendo las siete siguientes, quitando desplazamientos y tareas rutinarias. Comes, te aseas y dedicas una hora a resolver dudas. ¿Qué te queda? Más trabajo, no lo olvidemos. Eso siempre está ahí. Y, segundo a segundo, detalles e instantes que tienes en la cabeza van pasando de largo por la mente y restando hasta que llega la hora de tachar un viejo día que no va a volver a existir en el calendario. Y pienso que está claro, que tetas y sopas no caben en la boca, por mucho que lo intentemos. Alternar o morir. Y si queda otra opción, no me la digas mientras estás sentado en el sofá. Porque soy incapaz de ordenar a alguien algo tan simple como me enchufe el móvil. Sé lo que tengo que hacer en cada momento porque conozco lo que necesito para poder seguir viendo el sol cada día... bueno, es una forma de hablar. Así que, a veces tetas, a veces sopas... y entre teta y sopa, una bocanada de aire para respirar.

2 comentarios:

  1. No conocía la expresión, pero me parece magnífica para reflexionar sobre ella, como lo has hecho...

    ¿Sabes? Estuve leyendo varias de tus entradas anteriores y creo que son textos maravillosos, dignos de ser leídos porque lo dejan a uno pensando. Sin embargo, no deja de llamarme la atención de que no haya comentarios y que(paradójico, tal vez) seas tan prolífico. Quiero decir que muchas veces uno escribe algo y lo deja un tiempo para que otro se interese, pero tú no esperas más que un par de días, como si necesitaras volcar lo que escribes sin importar nada más. Aclaro, no estoy diciendo que esté mal, tal vez sea solo esa tu intención, lo que me parecería muy valedero...
    Tampoco veo comentarios tuyos en otros blogs, incluido el mío. No es que esté pidiendo que comentes, solo estoy... ¿cómo decirlo?, reflexionando en letra alta, digamos.

    Un abrazo.
    HD

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    1. Hola Humberto.

      Precisamente esta entrada reflexiona sobre el tiempo del cual uno dispone y que precisamente no es el que uno quisiera para acaparar tantas cosas de las que quiero disfrutar.

      Lo primero, agradecerte el comentario. Hacía ya tiempo que nadie comentaba alguna de mis entradas. Procuro contestar siempre que puedo... En segundo lugar, agradecerte también los halagos. No creo ser un buen escritor, me conformo con no tener faltas de ortografía y escribir textos coherentes.

      Hubo un tiempo en que podía tener 4 o 5 comentarios diarios. Pero me da la sensación de que a veces tienes que escribir en blogs amigos para que escriban en el tuyo. Y esa época pasó. Intento leer blogs y libros, como has podido comprobar con cada libro que leo y comento en el blog, pero el tiempo me impide cada vez más comentar. No hay otro motivo. Leo tu blog y el resto de los que ves aquí al lado, siempre que puedo. Puede que me pierda alguna entrada, no puedo evitarlo.

      Efectivamente, necesito "pensar" en voz alta, que es al fin y al cabo lo que hago con el blog. Escribir lo que pienso, reflexionar sobre determinados acontecimientos que me han podido ocurrir durante el día, etc... y el hecho de que comenten o no comenten hace ya tiempo que dejó de preocuparme. Tampoco quiero llevar a confusiones, me gusta que comenten las entradas. Pero me conformo con que me lean. Es más, me conformo con poder escribir.

      Prometo comentar en tu blog en cuanto pueda, jeje.

      Un abrazo y nuevamente, gracias.

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