domingo, 21 de abril de 2013

REALIDAD O SUEÑO

Sensaciones inolvidables. Pálpitos, tics y otras curiosidades. No sé muy bien qué es lo que me pasa, pero algo debe de ser. Tiene que haber una explicación. Hoy, habiendo ya amanecido, pues observaba cierta claridad a través de la ventana, buscaba una posición en la cual poder disimular mi ansiedad. Supongamos que sea ansiedad. Y boca arriba, tengo más. Me falta el aire en un incesante cosquilleo por la traquea que me hace toser para aliviar dicha falta de aire y sentir unos latidos normales del corazón. Sobre el costado derecho me encuentro preso, necesito abrir la boca de una manera más exagerada para coger más aire y la presión del peso del brazo izquierdo me causa una extraña sensación. Sobre el costado izquierdo siento la cercanía del corazón al suelo y la presión aumenta, mis latidos son exagerados y hacen vibrar todo mi cuerpo y, por tanto, si existe alguna pausa, la siento con tanta claridad que la ansiedad crece a niveles insospechados. Suelo optar por ésta mientras no sienta arritmias. En ello andaba, en intentar dormir un poco más, cuando de pronto he sentido tics. Tics tengo a cada momento. Debajo del hombro, cerca del empeine, por la espalda, en un dedo... contracciones musculares que hacen que el músculo en cuestión se contraiga y se relaje. Los de ahora se daban en el centro de mi cuerpo, como al lado del corazón. Y sentía contraerse y relajarse al segundo o a los dos segundos ese músculo... hasta que en una de las contracciones la relajación no ha llegado, y entonces, he sentido una parálisis recorrer todo mi cuerpo, desde el pie derecho hasta el brazo izquierdo sobre el cual apoyaba todo mi cuerpo. Y he querido gritar, y no he podido. Y he querido moverme, y no he podido. No he podido hacer nada. Sólo era dueño de mis pensamientos. Y, a pesar de todo, he mantenido la calma. Porque no es la primera vez que me pasa, que siento que mi alma quiere dejar mi cuerpo. Bueno, es algo exagerado decirlo así, pero pueden ser unas palabras claras para definir lo que me ha pasado. Me ocurrió la primera vez pasados los veinte años, y ahí no fueron cinco segundos, fueron muchos más, al menos así lo sentí. La primera vez me marcó, y lo recuerdo con tanta claridad que me dan escalofríos nada más pensarlo. La segunda vez tendría ya treinta y uno o treinta y dos años, y pasó más inadvertida pues apenas fue nada comparada con la primera. Hoy me he dominado bastante. Me he dicho a mí mismo: "ten calma, relájate..."; entonces he ido recuperando el control y cuando he vuelto a tener mi cuerpo, me he puesto boca arriba. Después, una voz me ha dicho que cerrara la boca, y he pensado que no podía con todas mis fuerzas. ¿Realidad o ficción? No lo sé. Despierto estaba. Tras mi primera visita al psiquiatra, hace unos días, él no saca nada en claro. Yo tampoco. Me deriva al psicólogo, y deja en manos de mi médico de cabecera que me hagan pruebas como, por ejemplo, un holter. ¿Qué más puedo hacer? Creo que estoy "ansioso" uno de cada cinco días, y cuatro de cada cinco noches. Es un porcentaje muy alto... y hay cosas que ya me están afectando seriamente. 

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