jueves, 11 de abril de 2013

CONTANDO CANCIONES

Y entre canción y canción, un respiro. Porque no hace mucho que uno se dedicaba a escuchar todas y cada una de las canciones que tenía en cada una de las viejas cintas de casette que han pasado ya a mejor vida. Llegaba el uno de enero y, cinta a cinta, escuchaba todas las canciones, por riguroso orden. Al pasar seis meses, la operación se repetía. Y es que todos hemos tenido manías y, por supuesto, tiempo para hacer lo que hemos querido. De eso no me quejo. Si lo llego a saber, hubiera repartido mejor dicho tiempo. El caso es que hubo unos años, en una edad ya inalcanzable por lejana en mi tiempo, de más de media vida con total seguridad, en los que me pasaba tres meses escuchando música a toda prisa y contando las canciones que tenía, porque sabía que el ecuador del año llegaría más pronto que tarde y tendría que volver a empezar. Como todas las cosas que recuerdas con nostalgia, uno nunca sabe cuando empezaron a dejar de suceder. Así es la vida, que sólo nos acordamos del pasado cuando no vemos un buen futuro.

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