lunes, 11 de marzo de 2013

UNA PUERTA YA CONOCIDA

Los meses pasan y la vida se agarra a éstos de una manera sorprendente. Si antes digo que se abren nuevas ventanas, antes se me abren también viejas puertas. Y la verdad es que me sorprende. La verdad es que no me asusta; todo lo contrario, sé que puedo volver a pasar por esa puerta y hacerlo con mayor seguridad. Con la seguridad de que desde el momento en que cruce la puerta, podré seguir viendo esas ventanas abiertas. Sólo hace falta un poco de esfuerzo, de determinación, de compromiso, no sólo por mi parte, sino por la parte de todos. Es más, cuando pase esa puerta, seguramente pueda abrir otras desde esa habitación que me vuelve a esperar en aquél lugar algo inhóspito, insospechado, frío... pero que reporta cierta seguridad. Y entrar con seguridad a un sitio seguro... seguridad doble. No hay nada que perder.


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