lunes, 4 de marzo de 2013

TÚ, EL MAR, LA FOTOGRAFÍA Y YO

La Luna, el agua, sal marina y el sol. Infancia, ahogos, tus recuerdos y el corazón. Él, mis sueños, tus anhelos y mi amor. Caricias, compañías, mi esfuerzo y tu sabor. Ella, el cielo, caramelos y tu bella flor. Cumpleaños, niños ausentes, velas muertas y compasión. Esperanza, ganas, vidas rotas y desilusión. Años, calma, juegos y besos de triste fulgor. Hay años en que cumples años mientras cuentas los segundos, hay años en que los años cumplen vidas y vidas que cumplen con fechas repletas de caprichos. Nadie escoge nuestros días; son los días los que escogen los hechos. Y los hechos están ahí, imborrables, intratables, llenos de sorpresas desagradables, insospechadas, cambiantes como palomas aladas. Muertas. Inertes. Los mismos instantes con diferentes suertes. Las felicidades no se dicen... se mantienen presentes. Pasan los años, pasa la gente, las vidas, los niños, los amigos presentes, pasan las nubes, los accidentes, las flores marchitas, los penitentes, pasan los coches, los rezos, sonrisas, miradas al frente, pasan mis años contigo siempre presente. Y pasan, y pasan, y siguen pasando... como si fueran indiferentes siguen caminando; pasan los vientos, y tu aroma, respirando, y mis palabras tus lágrimas de media Luna van rozando con los suspiros que por el camino dejas susurrando. Porque no decir siempre un "te quiero" es olvidar que te estoy amando. Felicidades.

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