viernes, 8 de febrero de 2013

SEMILLAS DE DESESPERACIÓN

No me equivoco (o eso creo...) cuando digo que siempre intentamos aniquilar todo aquello que no nos interesa. Pero no acostumbramos a buscar la semilla de los males que produce nuestra propia desesperación. Insisto: no nos interesa. Por mucho que aprendamos la moraleja, lo superficial termina imponiéndose a lo realmente imprescindible, y eso nos hace dudar de absolutamente todo. Así que sigo sin saber si realmente, cuando llegue el momento que me produce pavor, y que ojalá no llegue nunca, lo superficial podrá ser vencido de una vez. O quizá no. Ahí se verán las auténticas semillas de la desesperación. Sin miedo. Sin dolor. Sin pasión...

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