domingo, 25 de noviembre de 2012

DOS DÍAS

Y dentro de dos días, todos haremos como si no hubiera pasado nada. Miraremos hacia otro lado y pensaremos que hay cosas que sólo les pasa a los demás. Quienes dicen estar ahí, también tienen su vida, y los secretos son demasiado grandes para poder esconderlos tras los labios. La carne sigue siendo carne, y por tanto, sigue siendo débil. No sabemos lo que nos queda. Sólo sabemos lo que termina marchándose por las esquinas que nos dejan el paso de los días. No existe lo divino, ni lo mágico; no existen los superhéroes; seguramente, tampoco la suerte. Porque, quizá, dentro de dos días, todo parezca normal. Pero jamás permitiré que exista el tercer día. Mil lágrimas de sangre desbordan mi corazón, mil sonrisas de ensueño discuten las ideas de tu pasión. Y si mil veces preguntas, mil veces tendré que decir... no. Porque mil lágrimas son pocas para mostrar una pizca de mi dolor. Que a partir de ahora quiero soñar con ángeles... de dos en dos.

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