jueves, 6 de septiembre de 2012

DE OTRA PASTA

Una cosa es ser fan, y otra distinta es admirar a alguien. Siempre he defendido la idea de que pocas personas son dignas de admiración. Y por supuesto, no lo van a ser, para mi, ni un cantante, ni un futbolista, ni cualquier otro artista de índole parecida. Un médico, que se va a perderse en mitad de un continente perdido para ayudar a los demás, sin esperar nada a cambio, sí que merece mi admiración, por poner un ejemplo. Porque el anonimato es otra especie de admiración con cierto sentido, si lo pensamos realmente. Reflexionando sobre la vida moderna, en la cual un hombre con un único hijo se siente agotado, o una mujer con un trabajo, se siente saturada (o viceversa) me doy cuenta de lo poco que valoramos a otras generaciones, que parecen hechas de otra pasta. Padres con tres, cuatro, seis, ocho hijos... y un único trabajo agotador, demasiado físico, exigente, o con dos trabajos y una casa enorme que mantener, hicieron que, en el fondo, nos hayamos vuelto un poco (por suavizar el asunto) débiles y merecedores de elogios a todo momento. Está claro que cada uno hace lo que puede, y eso hay que valorarlo; pero me da la sensación de que se puede hacer mucho, pero mucho más. Antes lo hacían, y nadie se quejaba de ello. Así es imposible luchar por nuestros sueños...

1 comentario:

  1. Tal vez para cumplir esos sueños haya que empezar por olvidarse de lo que hacen los demás y hacer lo que creamos conveniente. Un besazo.

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