domingo, 26 de agosto de 2012

LA ILUMINACIÓN EN LA FOTOGRAFÍA

Otro libro que he terminado en estas tardes de verano en las que me toca trabajar y son un tanto aburridas, y como no me gusta perder el tiempo... La verdad es que el libro está genial, lo recomiendo a todo aficionado a la fotografía. Enseña todo lo necesario para aprender a manejar las luces en la fotografía, tanto en interiores como en exteriores. Pero no sólo eso, también nos explica cómo hacer, de forma casera, las herramientas que se deben emplear para tener una correcta iluminación en nuestras fotos y así no gastar más de lo necesario. Sábanas, cartulinas de colores, papel celofán para suplir a los geles, trucos para tener difusor, etc..., y la manera de usar todo ello, hacen del libro más que interesante. Por lo menos, a mi me lo ha parecido. Otra cosa muy distinta es la práctica, tener tiempo para practicar y que las fotos salgan bien a la primera. Además, han sido demasiados conceptos en las 200 páginas que tiene el libro así que seguro que en unos meses merece una segunda lectura y múltiples consultas para reforzar los aspectos más interesante...

Recomendable (para los amantes de la fotografía).

miércoles, 15 de agosto de 2012

EL ALMA DE LOS ANIMALES

La verdad, esperaba algo más de este libro. No está mal en el sentido de que te hace reflexionar sobre ciertos aspectos de la conducta de los animales, conducta que está ahí y que se debe estudiar y tener en cuenta, pero se basa demasiado en los anécdotas y en la religión, y creo que ahí no deben ir los tiros. Anécdotas tiene todo el mundo, y muchas pueden estar relacionadas con el mundo animal. Pero pienso que nadie se puede basar en anécdotas para demostrar algo. Todos sabemos que los animales sienten, padecen, e intuimos que tienen estado de ánimo según la vida se va mostrando delante de ellos. A las personas nos pasa igual. Está bien saber que los elefantes tienen rituales de enterramiento, que hay determinados pájaros que bailan o cantan, o que los monos tienen conductas bastante curiosas, por poner un ejemplo, pero el libro no te da una explicación científica de todo ello. Y aquí es donde entra la religión. El escritor, Gary Kowalsky, es un sacerdote que compara muchas de estas conductas con el comportamiento humano y saca sus propias conclusiones, basadas también en la experiencia, acerca de el por qué los animales podrían realizar determinadas tareas o comportarse de determinadas formas. Pero creo que deja todo demasiado al azar de lo divino. De todas formas, está claro que nadie sabe a ciencia cierta qué es el alma, si existe, si se termina separando del cuerpo cuando este ya no nos sirve... así que ahora que lo pienso, quizá no debiera haber esperado un libro demasiado científico. De todas formas, es corto, se lee rápido y, si no os aburre mucho la filosofía o la teología, puede considerarse medio interesante. De todo hay que aprender.

lunes, 13 de agosto de 2012

MARIONETA DEL DESTINO

La vida siempre coloca delante de nuestros ojos dos opciones. Ambas son válidas para continuar adelante pero, indudablemente, siempre habrá una opción que nos hará ser más felices. Quizá soy un completo ignorante de la vida por no ser diplomado o licenciado. No entiendo conceptos a estos niveles, ni sé reforzar positivamente a alguien, ni puedo despejar incógnitas cuyo significado no encuentro en el diccionario. A lo mejor estoy hecho para lo simple, marioneta del destino, esclavo de la rutina, miseria del alma...

...el esfuerzo no tiene recompensa, y las palabras obtienen demasiado castigo. El silencio tampoco es respuesta cuando está presente el olvido...

Y últimamente, el olvido está siempre presente...

jueves, 2 de agosto de 2012

BUSCANDO EL LÍMITE DE LA TRISTEZA

Cuando miro por la ventana, veo que se me escapa el mundo. Cuando salgo por la puerta, siento que ya se me ha escapado. Cuando busco la libertad, me siento invencible. Cuando me siento prisionero, percibo la infelicidad en las personas que me rodean. Y, por desgracia, ocurre bastante a menudo. Me persigue el sentimiento perenne de saber que puedo, pero la impotencia termina abrazando mi alma. Podría hacer todo lo que quisiera. Pero los sueños se hacen más cortos al tiempo que los días nos hacen más viejos. Hay días que me gana la desgana, y que valga la redundancia, en este caso. Hay días que me derrota la frustración. Otros días, el triunfo es para la pereza. Incluso la desidia tiene nombre de victoria en los peores momentos. Y cuando sé que puedo lograr mis objetivos, me encuentro buscando el límite de la tristeza. Por desgracia, no tardo mucho en encontrarlo, y mis pasos vuelven a pisar la maldita cola mordida por el pez que no sabe inclinar el cuerpo hacia otro lado. Pero para triunfar, lo primero es que nos ayuden a triunfar. Sin embargo, sigue existiendo demasiada incomprensión incluso sabiendo que el triunfo, aunque sea de uno, siempre va a ser compartido. Por eso siempre habrá derrotas. Aunque a veces puedo negociar el empate... que, por otro lado, resulta demasiado insuficiente: mi victoria implicaría la del oponente, y con un empate, perdemos los dos. Así es difícil jugar a ser feliz...