lunes, 5 de septiembre de 2011

UN ALMA SENSIBLE

Sé que no soy perfecto, que mis defectos pueden llegar al infinito. Mi sensibilidad se envuelve por la fragilidad de la timidez, y eso hace que sea un punto débil más de este humilde corazón. Si mi alma tuviera un espejo, me gustaría que fuera tan grande como un lago, tan pura como un río, tan limpia como el aire de los bosques. Por eso, empiezo a buscar cualquier virtud que mi ser pueda esconder. Tan sólo me gusta creer, por mi forma de pensar, de sentir, de ver, y por las veces que lo han de repetir, que la nobleza es mi bandera, virtud de mi vida entera. Y con eso me conformo. Porque un corazón noble y un alma sensible es suficiente recompensa en este mundo que vivimos. Seguramente, detrás tengo mil cosas más, quizá malas, quizá malvadas en su totalidad. Sé que os ha sorprendido que elimine los comentarios, y no voy a enumerar quienes han comentado entradas antiguas con su apoyo, o quienes me han enviado correos (todos seréis contestados, es que he tenido un fin de semana atípico, y pude disfrutar por fin de la fotografía en el embalse de los Bermejales, entre otras cosas...). Sólo quisiera decir que es mejor así, para poder sentir mejor, para intentar seguir creyendo eso que me han dicho tantas veces, tantas personas, que mi alma es, al menos, noble y sensible. De todas formas, no me escondo, y el que de verdad tenga algo importante que decir, sabe como me puede escribir. Yo voy a seguir por aquí. Abrazos para todos.

¡Ah! Y espero que os gusten mis fotografías de estos días, que serán de dicho embalse. Yo he salido bastante satisfecho.