jueves, 19 de mayo de 2011

LA CIUDAD PROHIBIDA

Quemando todas mis fuerzas conseguí llegar hasta el límite. Aquella torre parecía indicar el camino. Las puertas estaban cada vez más cerca. Como alas de mariposa, te acercaste al oído para grabar a fuego lento uno de tus habituales susurros: "solías llorar cuando hacíamos el amor"; al menos, así lo entendió la razón de un cerebro marchito. Clavé mi mirada en el suelo, como si de una espada maldita se tratara. No hay nada como la luz de una hoguera bajo un manto de cielo repleto de estrellas. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba buscando: la luz.

La luz nos muestra el camino cuando la vista nos quiere engañar. La vida es luz, y morimos cuando dejamos de verla. Te volví a encontrar posada en aquél desamparado poste metálico. Tus alas reflejaban la luz. Empezaste a agistarlas con fuerza, demostrando tu cariño, tus ganas de continuar el camino. Es cierto. La ciudad prohibida estaba cerca, realmente cerca. Remontaste el vuelo de repente, y nuestras luces se cruzaron. Levanté la espada de mis ojos de aquél inhóspito lugar y me dispuse a seguir caminando, es pos de aquella luz por la que tanto había luchado. La ciudad prohibida está tras la luz. Así me lo enseñaron siempre. Y lo más importante: no hay que olvidar darle luz a la vida. Ya vendrá la muerte para quitárnosla. Y confundiéndose con el sol, seguí el misterio de tus alas como rastro cegador de la luz y del amor.

8 comentarios:

  1. El rastro de la luz y el amor es lo que mantiene vivo la llama de la existencia. Sino nada sería de nosotros. Gracias una vez mas. Me das alas con tus maravillosas palabras. Un beso. TARJA.

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  2. La luz es sinonimo de vida de esperanza, si tenemos ilusión, ganas de luchar, proyecto la luz inunda nuestra mirada y nuestros actos.
    Besos, Manu.

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  3. Seguir la luz es siempre primordial en esta existencia aciaga y oscura en que estamos sumidos- condenados. Da igual de donde provenga esa luz; si de una farola en medio de la noche o de las alas de un ser especial que deambula en nuestra cabeza.

    Besos y feliz tarde.

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  4. Hay que buscar siempre la luz, para que las sombras que nos rodean sean cada vez más pequeñas. Y no hay mayor luz que la del amor, que, eso sí, no hay que olvidar que se ha de alimentar para que nunca se apague, porque con ella, también nos apagamos nosotros.

    Bella historia. Me he quedado con ganas de más, la verdad.

    Un abrazo.

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  5. Que bonito relato, hay que dejar que la luz ilumine nuestras vidas y auyentar la oscuridad en la medida de lo posible.

    Besos!

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  6. Hola querido amigo, me gusta tu foto de hoy, ya nos vamos pareciendo, jejeej, aunque yo tengo alguna que pondre en breve que espero que sean de tu agrado. Sobre la luz, la mejor luz la del amor, que siempre te guia en el constante peregrinar de la vida. Lo unico que puede hacer que se apague es no alimentarla. Siempre hacia la luz.
    Un abrazo.

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  7. Precioso mensaje y preciosa foto...la luz es a la vida lo que la curiosidad a la jueventud, cuando la perdemos, envejecemos...cuando dejamos de ver la luz morimos.
    Me ha gustado mucho. BESOS:

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  8. A partir de ahora comenzaré a escribir más relatos de este tipo, para seguir cogiendo práctica y experiencia e intentar afrontar el reto personal que tengo de crear un libro. Ideas y ganas tengo. Así que con el tiempo, es probable que lo consiga.

    Gracias por leerme y me alegro de que os gusten mis palabras. Como siempre digo, hay que seguir aprendiendo.

    Besos y abrazos para todos.

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