lunes, 24 de enero de 2011

MARCANDO DISTANCIAS

Casi como dos desconocidos. Velando por la seguridad de sus intereses. Recuerdo la rutina que envolvía a mi abuelo, catorce años después de su muerte. En una vida parca de sorpresas, se levantaba sobre las diez de la mañana y se aseguraba de hacer bien de cuerpo. No se iba tranquilo si no entraba al baño al menos tres veces. Tenía miedo de cagarse en la calle. Ahora me miro y me veo reflejado. No salgo sin defecar (que fino me he vuelto...) ni sin ducharme. Aunque estemos a menos diez grados y entre a trabajar a las seis de la mañana. Si no hago antes lo anteriormente descrito, lo paso bastante mal cuando salgo de casa. Con mi abuelo aprendí la palabra hipocondríaco. Y ahora me la aplico yo mismo. No estoy diciendo que me invente dolores... pero sí me invento sus posibles causas y/o consecuencias. Siempre volvía sobre la una de la tarde, y en verano, por las noches, se sacaba una silla a la puerta a tomar el fresco. Y eso he terminado haciéndolo yo... Y sigo jugando a sus números de la lotería primitiva. Y compartiendo tantas cosas, mi nombre incluido, que se lo debo a él... y es que no podemos marcar distancias con la sangre de nuestra sangre. Y el que se empeñe en lo contrario, algo tiene que esconder...

2 comentarios:

  1. Mi querido Manolo, en esta breve entrada he percibido, aparte de la evidente nostalgia por la ausencia de un ser muy querido para ti, un ligero toque de humor que me ha hecho esbozar una enorme sonrisa. ¡Sí te has vuelto fino, sí, pero no esperaba menos de ti jajajajjaja!

    Esas pequeñas manías (qué te voy a contar yo misma que vivo rodeada de mis TOC particulares) nos ayudan a encontrar nuestro sitio en medio de la inmensidad del mundo, nos ayudan a sentirnos cómodos en la jungla de cristal que nos rodea. Quizás el rodearnos de costumbres familiares o que nos recuerden ligeramente a alguien (a algo, un lugar, una fecha...) nos ayuden a sentirnos acompañados en medio de la inmensidad, a sentirnos seguros cuando la vida misma nos acecha.

    No se pueden marcar distancias, no tiene sentido...

    Besos mi querido amigo

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  2. Hola!!

    Si con TOC te refieres a manía, tengo muchas manías, que le vamos a hacer, ya sabemos que somos imperfectos. ¿Te has dado cuenta de lo fino que me vuelto? jejeje... la verdad, siempre hay otras formas de decir las cosas, y no cuesta nada.

    No creo que las manías tengan nada de malo, todo lo contrario, como bien dices, forman parte de nuestra identidad. Creo que hasta las manías deben de ser respetadas, siempre y cuando no molesten a los demás. Como todo en esta vida.

    Un placer volverte a ver por estos lares... Besos!!

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