domingo, 2 de enero de 2011

A DIOS ROGANDO...

...y con el mazo dando. O como quiera que se diga. Queremos ser mejores personas con la llegada del nuevo año y sin embargo seguimos cayendo en los mismo errores. Empiezo a pensar que ni siquiera queremos ser mejores personas. Ahí radica el principal problema. Es difícil enderezar aquello que lleva demasiado tiempo en una actitud tan curva y retorcida. Así que, por muchos años nuevos que vengan y por muy nuevos propósitos que decidamos llevar a cabo, las cosas no cambian de la noche a la mañana como los años. Sigo viendo que la gente pide perdón por anticipado sobre los pecados que piensa cometer. Inteligencia limitada, o quizá es que nos supravaloramos. La mitad de la humanidad sigue siendo demasiado ingénua. La otra mitad, mientras tanto, sabrá sacar ventaja de la situación. Esperemos estar en la mitad adecuada. Aún así, cuando veo que alguien pide perdón antes de cometer el pecado, como dije anteriormente, me sigue entrando la duda de si en realidad merecemos el perdón cuando realmente lo necesitamos. Mientras tanto, dejemos que la gente siga lavando sus conciencias en las espaldas de la soberbia.

6 comentarios:

  1. Manu me gustaría estar en el lado de los que piensan que la humildad es necesaria, que sí cometemos errores porque no sosmos perfectos podremos gozar del benefício del perdón que a su vez practicaremos porque nos hace más grandes.
    No quiero perder la confianza en los demás, muchos no la merecen, en esos no pienso ero hay muchos otros que valen la pena.
    Buena semana!

    ResponderEliminar
  2. ¿Queremos ser mejor personas con la llegada de un nuevo año?
    Pues no se yo qué decirte, la mayoría simplemente quiere obtener lo que desea y por alguna estúpida razón se piensa que pasadas las 00:00h de un día determinado, hay más posibilidades de ello.

    Perdón, perdón, perdón… es una palabra que a veces necesitas escuchar y otras muchas veces te toca las narices que alguien te la diga, sobre todo aquéllas veces en las que es un “perdón anticipado”.

    Espero estar en la mitad adecuada como dices, al menos espero simplemente estar donde quiero estar.

    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Resalto una frase tuya:
    "Sigo viendo que la gente pide perdón por anticipado sobre los pecados que piensa cometer." Jajjajajaja y es verdad. Hay mucha gente que encierra en esos propósitos de año nuevo (lástima que solo duren 24 horas) el ser mejores personas, cuando como bien dices la cabra siempre tira al monte.

    Quien ha nacido torcido difícilmente se puede enderezar, por mucho propósito que se haga frente a una copa de champán.

    Quiero pensar que estoy en el lado de los ingenuos, de los bobos a los que otros más listos consiguen vapulear cada dos por tres. Y no me importa, al menos yo los 31 de Diciembre no tengo que hacer examen de conciencia y buenos propóstos.

    Besos Manolo ¿Qué tal va el inicio de año? ¿Lo has asimilado ya?

    ResponderEliminar
  4. Hola Wendy... a todos nos gustaría estar en el lado correcto. A veces, quien está en el lado incorrecto se cree que está en el lado bueno. Eso hace que otros duden. ¿Realmente sabemos en qué lado estamos?

    Por supuesto que creo en la humildad, y para eso, como bien dices, debemos escoger con cuidado a quienes ceder nuestra confianza.

    Besos!!

    ResponderEliminar
  5. Hola Anne. Efectivamente, es como cuando sabes que te van a hacer algo que no te gusta o que te va a hacer daño, pero les da igual. Volvemos a tener un ejemplo de lo poderoso que llega a ser el egoísmo. Hacen lo que tienen que hacer y te piden perdón por anticipado, así lavan la conciencia.

    Creo que ni siquiera destruyendo este mundo y creando un mundo nuevo, conseguiríamos que cambiaran ciertas cosas. Es como si fueran de serie, como algunas características de los coches o aparatos modernos...

    Realmente me produce tristeza. Besos!!

    ResponderEliminar
  6. Hola Akasha. Te digo lo mismo que a Anne... Año nuevo, vida nueva, ¿no? Jeje... y yo voy y me lo creo, como diría Shrek... gran película, por cierto.

    El inicio de año va como el final de año. Teníamos que estar ya en abril... Las cosas no cambian como los años. Ojalá fuera así. Ojalá pasara como con los años, que sabemos que un año es muy largo, aunque se nos hace corto y a la vez interminable, pero que al final, queramos o no queramos, llega. Y se acaba. Y lo mandamos a tomar por...

    ...pues eso, que hay ciertas cosas que siguen ahí, pasen años, lustros, siglos o milenios.

    Este año ni me he arreglado para las campanadas, ni me he puesto ropa interior roja, ni he puesto un anillo en la copa para brindar ni he tomado uvas ni nada de nada. Y lo sorprendente es que se extrañan. Será porque aún no me conocen. Los años que lo hice no era yo, y lo hice sin ser yo, por no discutir, por aparentar... ciertamente, cada día estoy un poco más cansado. Y los años no influyen en eso.

    Besos!!!

    ResponderEliminar