lunes, 31 de enero de 2011

MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

"Quien mejor que Gandhi para presentar hoy, con sus propias palabras, el Manifiesto que aquí publico. Las frases que a continuación leeréis, todas ellas de Gandhi, resumen perfectamente, en mi opinión, el contenido y el espíritu de este “Manifiesto por la Solidaridad”
“En la Tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”.
“Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”.
"Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”.
Unamos, pues, todos nuestras voces. Con ese espíritu común, y justamente cuando se van a cumplir 61 años del fallecimiento de Gandhi, el autor de este blog, Cornelivs, publica el Manifiesto por la Solidaridad. Invito, pues, a todos los que compartan este mensaje solidario y así lo deseen (amigos, conocidos, lectores y demás interesados) a que lo publiquen también en sus blogs y que lo difundan a todos los medios de comunicación posibles. Me gustaría que cada blogger, cuando coloque en su blog este Manifiesto, recuerde lo que pensaba Gandhi: "Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga" y también que “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.

domingo, 30 de enero de 2011

LA FUERZA DE LA RAZÓN

No existe mayor fuerza que la de la razón, siempre que la tengamos. No hay mayor desolación que no querer atender a ésta. Lo importante no es tener siempre razón, sino saber distinguir la razón de la sinrazón. Y tendremos fuerza suficiente para poder combatir. Cuando nos entienden, aún sabiendo que no tenemos razones suficientes para contrastar nuestros argumentos, nos sentimos importantes dentro de nuestro entorno, más o menos queridos, con gente que se solidariza con nuestros sentimientos. Y eso es difícil de encontrar. Todo el mundo tiene sus razones para actuar como actúa. Y, nos gusten o no, el primer paso es comprenderlas y respetarlas. Después viene la segunda fase, la del diálogo, la de hacer comprender que esa razón no es buena para algún fin; pero que, a pesar de todo, el que decide es uno mismo, sin dejarse influenciar por los demás. Si todo esto fuera tan fácil, no existirían las discusiones, las separaciones, las guerras, las disputas... desgraciadamente, estamos condenados a no entendernos.

viernes, 28 de enero de 2011

EMPANADA

Así está alguna que otra persona que yo me sé, aunque ese no es el asunto de este post. A veces, cuando necesito relajarme, evadirme, tranquilizarme o simplemente inspirarme, me da por cocinar. Pienso que la cocina es otra forma de arte, en la cual, en vez de mezclar colores, palabras o notas musicales, mezclamos ingredientes. Aunque me reconozco delicado (y mis familiares también), se me da bien eso de cocinar. Al menos, es lo que dicen. Igual me están engañando. Y esta tarde, mientras trabajaba (es difícil que yo esté haciendo sólo una cosa a la vez...) he hecho esta empanada rellena de atún, tomate y huevo, y no me ha salido nada mal. Me da la sensación de ser un poco tonto fotografiando un plato de comida, pero hoy me ha apetecido compartir mi creación con vosotros. La verdad es que tiene buena pinta, y para el domingo no llega, eso por descontado. Soy muy creativo en la cocina, y de cuatro ingredientes, teniendo una base como carne o pescado, puedo hacer platos originales. Lo único que odio de corazón es la cebolla y sus derivados. Y los pimientos tampoco me gustan. Ni la colifror. Pero quien sabe si algún día... ya soporto los ajos fritos, el tomate blando, los espárragos o acelgas siempre que sean revueltos o en tortilla, muchos pescados que no me gustaban, el brócoli... hasta la remolacha y el apio forman parte ya de mis ensaladas. Seguro que hay otros más empanados y más delicados que yo...

jueves, 27 de enero de 2011

EL CONFORMISTA

Dicen que el que no se conforma es porque no quiere. Cuando el conformismo da paso a una apatía generalizada, empieza a ser algo alarmante. Igual que la llama de una vela que no quiere prender. Aprendemos a conformarnos por naturaleza, cuando ya sabemos que luchamos por algo imposible, y antes de que ese algo termine acabando con nosotros, preferimos transformarnos en conformistas empedernidos. Lo veo en gente que creo que aprecio, que no deberían actuar de esa manera, que quisieran evitar lo inevitable. La imposibilidad y la incomprensión de aquellos, es lo que hace que los otros se conviertan en personas que se conforman con todo. ¿Instinto de supervivencia? ¿Es preferible vivir más, aún a sabiendas que de todas formas nos vamos a morir, aunque sea conformándose con todo lo que venga? Yo tengo mis dudas, porque llevo ya unas semanas aprendiendo esta nueva técnica y no termina de convencerme... La técnica del conformismo, la de hacer lo que me dejen hacer y lo que no me dejan hacer, que no me sirva de desvelo. Porque un conformista con insomnio puede llegar a ser peligroso. Capaz de aburrir hasta a las moscas... No lo quiero ni pensar.

miércoles, 26 de enero de 2011

¡VIVA LA FRANCE!

Ayer fui, no sin cierto temor, a renovar mi carnet de conducir. Recuerdo el día que obtuve mi permiso. No me podía creer que yo fuera tan malo para conducir. El teórico lo aprobé a la primera... siempre fui buen estudiante. Siempre que quise, claro... pero el práctico... vaya tela con el práctico. Después de suspender 6 veces me cambié de autoescuela y todo. Aquél profesor con cierto parecido a Woody Allen y más delgado que el radio de una bicicleta me tenía manía. Creo que se aprovechaba de los tímidos y nos comía la moral... yo no he visto ningún profesor bajar la ventanilla e insultar a otros conductores, excepto Mr. Allen... Y tengo testigos. Que a mi hermano también le tocó y lo sufrió igual. Lo que pasa es que él no es tímido. El caso es que me cambié de autoescuela y le expliqué mi problema a mi nuevo profesor... y tras unas pocas clases, aprobé. Aún recuerdo cuando me bajé del coche y el profesor nos invitó a un café a los aprobados. Así que el 29 de enero de 2001, tras un otoño aciago lleno de suspensos, obtuve mi carnet de conducir... y pensé que hasta que me tocara renovarlo... pues ayer fui porque ya me toca. Hay que ver cómo pasa el tiempo... con esa cara de niño que se me ve en el carnet, imagináos, después de 10 años, es normal. Y hoy me han comunicado que empiezo un curso de francés. No es muy largo, y es francés básico, pero bueno, algo habrá que hacer para intentar remontar el vuelo. Y uno, que no sabe nada de francés, piensa que al menos podré aprender algunos conceptos básicos. Y lo más importante, algo más que poner en el currículum. Hubiera preferido de alemán, pero menos da una piedra...

martes, 25 de enero de 2011

EL MILAGRO DE LOS MARTES

Ana estaba desesperada con la situación que tenía por delante. No tenía trabajo ni ningún tipa de ayuda. Debía dos meses de hipoteca. Decidió llamar a la radio y contar su historia. Ella no creía en los milagros, como tanta otra gente. A la semana siguiente, de nuevo martes, Ana volvió a llamar a la radio. La presentadora del programa preguntó por el motivo de su llamada. Ana argumentó el mismo explicando cómo un radioyente anónimo se había puesto en contacto con ella, a través de la emisora, y se había ofrecido a pagarle los dos meses de hipoteca que debía al banco más otros cuatro meses por adelantado. Los contertulios alicinaban con la obra de este señor anónimo, que no desea hacerse famoso. Sinceramente, a pesar de todo esto, que esta tarde escuchaba por la radio mientras iba en el coche, yo sigo sin creer en los milagros. Sin embargo, empezaré a creer que sigue existiendo gente noble, honrada, solidaria. Si este señor tiene millones y no sabe en qué gastarlos, está bien que realice estas buenas acciones. Sin embargo, tanto si lo hace como si no, pasará desapercibido y el mundo seguirá siendo igual. Yo no he notado nada en mi vida, tengo que seguir luchando por mi. Ya podían aprender otros, famosos, que nadan en la abundancia y prefieren morir y llevarse a la tumba su fortuna o dejarla en herencia a sus hijos, niños malcriados en algunos casos, que se pegarán la vida padre sin dar un palo al agua. Seguro que todos sabemos citar de carrerilla a más de 100 cantantes, 100 deportistas, 100 políticos y 100 personalidades de la farándula., actores, banqueros.. y cuando uno hace algo, como anunciar bolígrafos solidarios o donar calderilla a cualquier ONG para salir en la foto, encima hay que agradecérselo... Que mal repartido está el mundo. Me alegro por esta señora, Ana, que desde hace una semana ha encontrado cierta felicidad, pero que sigue teniendo un problema, y así lo ha manifestado en la radio, para intentar tener un segundo milagro: que alguien le de trabajo, porque esta ayuda no es eterna. Tendremos que admitir, después de todo, que el que no se contenta es por que no quiere...

lunes, 24 de enero de 2011

MARCANDO DISTANCIAS

Casi como dos desconocidos. Velando por la seguridad de sus intereses. Recuerdo la rutina que envolvía a mi abuelo, catorce años después de su muerte. En una vida parca de sorpresas, se levantaba sobre las diez de la mañana y se aseguraba de hacer bien de cuerpo. No se iba tranquilo si no entraba al baño al menos tres veces. Tenía miedo de cagarse en la calle. Ahora me miro y me veo reflejado. No salgo sin defecar (que fino me he vuelto...) ni sin ducharme. Aunque estemos a menos diez grados y entre a trabajar a las seis de la mañana. Si no hago antes lo anteriormente descrito, lo paso bastante mal cuando salgo de casa. Con mi abuelo aprendí la palabra hipocondríaco. Y ahora me la aplico yo mismo. No estoy diciendo que me invente dolores... pero sí me invento sus posibles causas y/o consecuencias. Siempre volvía sobre la una de la tarde, y en verano, por las noches, se sacaba una silla a la puerta a tomar el fresco. Y eso he terminado haciéndolo yo... Y sigo jugando a sus números de la lotería primitiva. Y compartiendo tantas cosas, mi nombre incluido, que se lo debo a él... y es que no podemos marcar distancias con la sangre de nuestra sangre. Y el que se empeñe en lo contrario, algo tiene que esconder...

domingo, 23 de enero de 2011

TITULO

La primera vez, no pude reprimir el llanto. Era como si la lluvia cayera sin ganas, con cierta apatía. En esos tres días, en los que no pasó absolutamente nada, pasó todo sin que nos diéramos cuenta. Maldita fortuna, llena de grietas desbordantes de malicia incontrolable. En el transcurrir del tiempo, miramos hacia atrás y pensamos cambiar cualquier parte del pasado. Aunque sólo fuera por curiosidad. Aún así, el ímpetu de conocer no siempre nos lleva a la verdad, con lo cual, cuando pudimos, al fin juntos, mirar el horizonte, tuvimos miedo de contemplar la imagen que se formó ante nuestros ojos. No podemos ganar si no hay nada que ganar. Por eso, constantemente perdemos de la forma más inesperada. Mi sed se calmó, mis lágrimas cesaron y, por fin, pude partir, no sin un mal sabor de boca por no controlar la razón del pensamiento. Si tenemos la suficiente mala suerte, podremos acabar como un vulgar carámelo tirado en el suelo, a merced de las hormigas, en el mejor de los casos...

sábado, 22 de enero de 2011

LINARES EN LA SANGRE

No lo puedo evitar. Llevo a Linares en mi sangre. Y creo que es algo que llevaré siempre. Por suerte, o por desgracia, será así toda mi vida. Hay a quien no le importa el lugar en el cual ha nacido. Puede que ese sea al lado malo de la ambición. Es muy importante no olvidar de donde venimos, al igual que debemos de saber hacia dónde vamos. El que se considera sin ciudad natal, para mi es casi como si no quisiera tener identidad. Quizá le tenga miedo al futuro, ese que se acerca sin preguntar, sin avisar de lo que nos está preparando. Y algún día, cuando mis padres no estén, teniendo Linares a menos de hora y media de viaje, no sabré dónde parar. Alguna vez ya me hice esta pregunta. Me gustaría seguir yendo a Linares una vez al mes, como hasta ahora, y seguir paseando por sus calles, ver a sus gentes, y estar con los amigos y la familia. Pero es todo tan incierto... me imagino dentro de veinte años reservando habitacion en un hotel, en Semana Santa, en Feria, en algún evento, y dejando mis pocas cosas encima de una cama extraña en mitad de la ciudad. Y salir a la calle, y sentirme extranjero en mi propio Linares. Ahora mismo me produce una inmensa tristeza pensar en ello. Pero dejemos que el tiempo siga decidiendo nuestras vidas. De todas formas, veinte años es mucho imaginar, y mientras pasan no voy a dejar que la vida transcurra sin irse de rositas...

viernes, 21 de enero de 2011

ACTITUDES DOMINANTES

Cuando el sol cae, aparece la noche. En cualquiera de sus caras, helada o cálida, tímida o apabullante, ésta nunca dejará de sorprendernos. Y tus paseos se me figuran extraños riachuelos creados a la medida del injusto humedal, en el injusto caminar de tus pasos desiertos. Sin luces, sin color, sin grises que pintar, sin cielos que dibujar, la sombra de tu sombra brilla en el claroscuro de tus pensamientos. Cuando la mentira no nos llega ni a la suela de los zapatos, la verdad la tenemos al alcance de las manos. Y ahora estoy aquí, creciendo, asustado, con la mente en tu espíritu y el espíritu en mi ser. Es mejor callar una verdad que decir una mentira. Sigo buscando ese pequeño empujón que me impulse camino a mis propósitos. Se hace todo muy difícil, con lo fácil que es comprender. Mantengamos las ideas abiertas y la soledad cerrada con candados de negro metal. Nos falta conciencia y perseverancia. Nos sobra predisposición. Pero, por encima de todo, nos falta tiempo y nos sobran actitudes dominantes. Quien dijo que la libertad era un camino fácil...

miércoles, 19 de enero de 2011

CASI TODO

Llega un momento en que casi todo te da igual. Sin saber muy bien el por qué de las cosas, te vas desprendiendo de ellas hasta que decides no luchar tanto como en un pasado. Al menos, intentar no amargarte la existencia con cosas que sabes que no van a cambiar. Por mucho que nos esforcemos. Lo único que puedes conseguir son berrinches. Es difícil prever el futuro, anticiparse al presente y mostrar lo mejor de uno mismo. Las mismas personas que te rodean parecen las menos interesadas en ello. Así que nos echaremos nuestras cargas a la espalda y procuraremos aguantar todo lo que podamos. Porque naranjos puede haber en todas partes, aunque todos sabemos cuál es la mejor zona para que una naranja venga a esta vida. Lo mismo nos pasa a las personas. Que ni siquiera podemos elegir ni cuándo ni dónde nacer... ¿es eso acaso la libertad prometida? ¿O nos autoengañamos creyendo que somos libres y en realidad seremos esclavos hasta el fin de nuestros días? Gran incógnita... sobre todo si crees en el destino.

martes, 18 de enero de 2011

MIRADAS VIOLETAS

Miradas violetas, besos de cristal, sonrisas de plata, agua marina y sal. Cruces de deseos impuros, inocencia fatal, que visten nuestros sueños de la luna, tal cual, con tintes amarillos y sonidos que no son tal. Y ahí estás, impertérrita, si eres mujer, inmóvil, si no quieres querer, ser o merecer. Tus colores de soslayo son menos colores, más claros, menos fuertes que la voluntad de tu pasión. No pensamos hacer nada hasta que lo hacemos sin pensar. Déjame mirar al mar. Que te lo he dicho muchas veces y no te lo he de decir más, ni tú me debes dejar. El agua es azul si la miras tras la lente rugosa de mi amor. Ya sabes que es mi color. La envidia se tiene cuando no se puede desear lo que anhelamos soñar. El volar montado en las nubes. El sentir la amabilidad de tus silenciosas palabras. Los nervios flotan en los hilos de la esperanza, esos que tejes con el poder de un cometa. Te hice una foto invisible y vi, tras la mirada violeta de tu ser, una esfera de amor volar por tu querer.

lunes, 17 de enero de 2011

RENUNCIA

Nos duele mirar atrás y reconocer que éramos mejores en todos los aspectos. Creo que deberíamos saber en qué momento renunciar a determinadas cosas que antes nos hacían felices. Sólo tenemos 20 años una vez en la vida. o 365 veces, tantas como días hasta que cumplimos los 21. Me da igual cómo queramos expresarlo. El caso es que todo pasa, queramos o no. Y darnos cuenta de eso es la principal inteligencia que poseemos como humanos que somos. Nuestra ignorancia sale a la luz cuando intentamos comportarnos como cuando hace 25 años. Y para colmo, somos conscientes de ello. Pero la estupidez no tiene límite, y nos empeñamos sí o sí. Sin embargo, lo grave no está en no admitirlo, si no que además nos encabezonamos en demostrar a los demás algo que ya saben sobradamente que no es así. Que no. Que no se puede. Y punto. No hablo de las renuncias como una forma de rendición, sino como una manera de mostrar un mínimo de inteligencia haciendo ver a los demás que nos queremos como somos. Qué pena, no quererse a sí mismo y aparentar normalidad, cuando no se puede vivir sin la ayuda de los demás... Tan sencillo como abrir una puerta, tan complicado como no poder abrirla... inexplicable.

sábado, 15 de enero de 2011

TRISTEZAS DE UNA INMIGRANTE

El año pasado, concretamente el día 13 de enero, publiqué en este blog uno de los premios que obtuve en el Concurso Literario "Mi Semana Santa", en la edición del 2004. Lo podéis ver aquí. Ahora, un año después, os pongo otro lo de los premios que obtuve. Llevo unos días releyendo por varios sitios buscando inspiración para volver a presentarme y creo que voy por el buen camino. Ya tengo cosillas escritas. Al ser la Semana Santa más tarde de lo normal, tengo algo más de tiempo. Espero que os guste este relato, perteneciente a la edición del 2006.

Tristezas de una inmigrante

Madrugué. Observé las estrellas. Escuché las trompetas en la lejanía y comprendí que el momento había llegado, pero esta vez no quise llorar. Hablé en voz alta. Quería comprobar que era capaz de escuchar mi débil voz, en silencio. Entonces dejé de percibir aquellas trompetas, producto de mi subconsciente. Aún quedaban muchos días para la Semana Santa. Más de quince, si no me fallaba la memoria. Comencé a sonreír porque empezaba a ver un nuevo día. ¡Cuánta tristeza! Me estaba engañando a mi misma. Pero, al menos, yo sabía que quedaba un día menos para alegrarme el alma. ¡Cuántos recuerdos! Recuerdos del viaje, del tren, de la partida, del paisaje. Recuerdos de luto y de sombríos pájaros sobre las palmas de mis manos, donde solían comer alguna que otra vez. Recuerdos de un desolador porvenir, malestar generalizado. Anhelo de mi tradición, excusa de mi razón. Dejé atrás una muerte, un suburbio, una esperanza, para poder alcanzar un sueño. Recuerdos amargos del Jueves Santo pasado cuando, por vez primera, vino desde allá hasta acá. Amargos, porque tuvo que marchar, dos semanas después. Y desde entonces, no la he vuelto a ver. Recuerdos de Semana Santa, de hermanos de luz, nazarenos con cirio, los cuales iluminaban el reflejo de mi rostro hecho niñez. Recuerdos tristes y pesarosos, desolados y oscuros, dulces por disfrutar su presencia, amargos por el tiempo desaprovechado, el tiempo pasado, que nunca perdona. Recuerdos aún más remotos, de pobreza y hambre, de un mundo sin igual, cansado de vivir o de esperar mejores tiempo. De nuevo, por la tarde, esta vez sí, escucho las trompetas, como de costumbre, perdidas en el horizonte, sin miedo a despertar el deseo de poder sonar la tarde del Jueves Santo. Mi sueño se puede cumplir. Y será entonces cuando la vea, de nuevo, disfrutar de la Semana Santa. ¡Qué felicidad!

Una vez más, madrugué. Y al mirar por la ventana, alcancé a verlo caminando por entre los árboles que flanqueaban la calle. La misma ropa de siempre, la misma mirada cabizbaja, el mismo caminar… la misma esperanza. O, tal vez, ninguna esperanza. Apenas a unos metros de San Francisco, no espera nada de la vida. Únicamente, poder sobrevivir. Cuántas veces habrá estado a escasos metros de la propia muerte. Igual que yo, cuando me subí al barco y me asomé para contemplar el agua. A pocos metros de caer y ahogarme. Apenas aguanté dos segundos la mirada antes de dar media vuelta y alejarme de aquel abismo para mí. Cada día, un nuevo recuerdo se apodera de mi mente. No se puede evitar. Y a él le habrá pasado lo mismo, aunque en peores condiciones. Sin rumbo, sin sentido, tan temprano, haciendo lo mismo de siempre. Me pregunto cuáles serán sus inquietudes, su devenir, su destino. ¿Acaso similar al mío? Nadie lo puede saber…

El madrugar no me cuesta. Mi trabajo me obliga a hacerlo, y gracias a ello, pronto podré verla a mi lado. Lo que me cuesta es pensar tanto en su ausencia desde horas tan tempranas. Luego, mientras el día consume sus instantes, me duele menos acordarme de ella porque sé que la tengo más cerca. Es incontable el número de veces que me asomo a la ventana, cómo si estuviera esperando su llegada… y de nuevo lo veo. Ni siquiera sé si él tendrá que madrugar, o igual ni se acuesta. Apenas conseguirá dinero para poder subsistir. El caso es que tampoco es mucho más distinto que yo. Siempre que lo veo, al menos, me consuela pensar que estoy algo mejor que muchas otras personas. Hace frío. Lo sé por su mirada, y por su forma de temblar, intentando disimular que lleva un mal día. Lo poco que tiene, lo vende para poder vivir. Día tras otro. Sin tregua. Para él, también quedan poco días para la Semana Santa, aunque seguro que no nota la diferencia, porque seguirá haciendo lo mismo. Esos días, en los que los pasos andan por las calles, la gente se amontona en cada rincón, en cada esquina, él seguro que no va a faltar, porque no puede faltar en esos momentos. No puede desperdiciar estas oportunidades que la vida le da de vez en cuando.

Y, por fin, el Domingo de Ramos llegó con el alba tras la noche, con los rayos del sol tras las nubes, con la ilusión disfrazada de niño, con la pasión hecha cofradía, con Linares transformada en Semana Santa. Llegó con el tren que transportaba parte de mi vida y parte de mi ser. Pocas horas antes de que la Cruz de Guía asomara por las puertas de San José, pude abrazarla, a mi niña, con lágrimas de acuarela y pinceladas de alegría que camuflaban una sonrisa inmensa en todo mi cuerpo. Qué fácil fue madrugar aquel día, sin penas, sin tristezas… sin querer tener apenas recuerdos, ningún recuerdo.


La gente es feliz simplemente haciendo fotos de las imágenes, o saliendo con los amigos para ver las procesiones. Otros ni eso. Ignoran este acto de fe. Y algunos ni lo respetan. A mí, sin embargo, me gusta. Contemplo con un profundo respeto. Y respeto a los demás. Acepto las tradiciones, las costumbres y la fe. Y a ella… a ella le encantan las procesiones, desde que el año anterior presenció todas y cada una de ellas hasta que el destino se la tuvo que llevar. No hay tarde sin procesión, ni procesión sin que ella esté por alguna calle de Linares observando su caminar, su andar por el asfalto, su sentir imaginero. Observando sus bandas, sus acordes, sus notas. Escuchando las manos de los músicos hacer sonar sus instrumentos. Escuchando el caer de una gota de cera sobre el suelo firme. Y mirando la mirada de Dios. Dios del Jueves Santo, Señor del Miércoles Santos, Cristo del Viernes Santo. Mirada sobrecogedora, incluso para una niña. Ella me enseñó todo lo que sé de la Semana Santa. Porque ella la vive como nadie. Y yo atiendo a sus explicaciones con toda la ternura que ella merece: “El Senatus es una enseña de carácter histórico y no religioso; su misión es evocar a las cohortes romanas que acompañaron a Cristo al Monte Gólgota.” ¡Qué bien habla! O cuando me dice: “La Cruz de Guía va al inicio del desfile porque la Cruz es el símbolo del cristianismo y así se indica que todos los que la siguen son cristianos.” Yo, lo único que quiero siempre, es escucharla. Así me siento feliz.

Pero sin embargo, por él, nada podía yo hacer. Y por entre la gente, allí se encontraba, de nuevo. No había día en que no se le viera, porque el blanco de sus ojos iluminaba como si de un cirio se tratara. Sus ojos serán siempre sus cirios, su tristeza será su rachear, y los latidos de su corazón serán sus únicos acordes en el desfile de su vida.

Madrugada. Linares ha dejado de llorar… porque no le queda más llanto que derramar. Noche de saetas en el cielo pasión. Limpio y estrellado, blanco y morado, paso lento y pausado, dolor silenciado, cada paso avanzado es una lágrima en el rostro de una madre. E igual que yo me siento madre, él se sentirá hijo. Porque, de nuevo, allí estaba él. El aire cautivaba el llanto de las gargantas, llenaba el silencio de cirios y transmitía la pena de su mirada. Cuando lo miré, palpé el rostro de mi hija y me sentí afortunada. “¡La vida de un inmigrante está llena de tristezas!”, pensé. Y, a pesar de ser yo también otra inmigrante, sentí una inmensa pena al verlo, tan sólo, tan vació, en aquella noche, madrugá, por las calles de Linares. Porque yo estaba con mi hija y él… hacía tan sólo dos días que una nueva patera se había hundido en las costas gaditanas, con quince nuevos inmigrantes muertos. Quizá alguno era familia de él. Quizá, sin entender nada, sin saber qué pensar acerca de lo que estaba ocurriendo.

Consuelo de mujer, alma de cofrade, siéntete querer, siéntete, madre, siéntete poetisa de versos y alardes, de voces y saetas, de pasos, de luces, de velas y caperuces, de notas silenciosas y lágrimas rotas. ¡Siéntete cofrade! Y me siento cofrade por ella, porque ella también es cofrade a su manera. Pero ante todo, yo soy madre. Mientras tú disfrutas de la Semana Santa, yo disfrutaré de tu presencia… esta vez para siempre.

Y por la noche, Linares está de luto. Tras el luto, y unos cuantos cirios más adelante, una vez más, lo vuelvo a encontrar. Me sonríe y yo, tímidamente, consigo mover ligeramente la comisura de mis labios. Seguramente él también se ha percatado, innumerables veces, de mi presencia, de mi situación. Me devuelve un guiño y la mira a ella, a mi hija. Entonces comprendo sus guiños. Él está contento porque, un día más, ha sobrevivido; y yo estoy contenta porque estoy con ella, con mi hija. La única triste, la única que llora, es mi hija… porque está observando a Cristo Yacente bajo la luna de Linares.

viernes, 14 de enero de 2011

SEMILLAS EN LA NOCHE

Busco mis semillas en la remota noche de lo desconocido. Alentado por la fuerza de la luna, por el resplandor de una farola y la transparencia de mis lágrimas, encuentro el lugar plagado de desolación. Hay quien no dice nada hablando de todo. Yo prefiero no hablar y pedir perdón con mis gestos. Mes extraño, que acelera el ritmo del corazón y nos hace olvidar, demasiado tarde, el pasado reciente. A veces no encuentro ni mi propia soledad. Huye de mi, cual arma de doble filo. He tenido una gran idea: cuando no esté motivado, buscaré otro quehacer que se encargue de buscar con una linterna la inspiración de la vida. Y por mis venas fluyen los susurros de tu amor, los lamentos del dolor, la esperanza de mi ser, sombra, furor. Que la vida es un hilo muy fino que ni nosotros mismos somos capaces de hilvanar. Porque ni siquiera las flores pueden escoger sus propios colores. Así es la vida, llena de injusticias hasta en la propia hermosura...

jueves, 13 de enero de 2011

ENTRE OLIVARES

El invierno se hace largo. Las noches siguen llegando demasiado pronto. Los amaneceres se hacen pesados. La desidia cruza la línea que la separa del aburrimiento. Quisiera estar en mitad del campo, pensando quehaceres, olvidando problemas. Quisiera tener un trabajo en el cual poder sentirme realizado. Simplemente, quisiera tener un trabajo. El futuro es demasiado inseguro. Quisiera salir y sentarme a la sombra de un árbol, sentir la primavera en mi rostro. No tener tantas minucias en la cabeza, que trastornan, que nos arrancan de cuajo los sueños del corazón. Quisiera que no existiera la televisión, que mis horas libres, hoy en día todas, las pudiera emplear en ejercitar mi liberdad. Quisiera tener horas ocupadas. Quisiera tener siempre la inspiración de los grandes poetas, de los grandes escritores. Y escribir sin parar, sin tener que preocuparme de vivir. Quisiera amar sin preocuparme del momento. Procurando chapuzones en la felicidad de la sonrisa amada. Y sacudirme, por fin, el miedo a perder todo. Porque por más que lucho, más sensación de fracasado siente mi pobre alma. Y a cada mes que pasa, más difícil se me hace acariciar los siguientes destinos en forma de días, horas, minutos... Hay días sin fuerza y los días fuertes pasan inadvertidos. Y eso debe de ser malo, como cuando deseo hacer algo en un momento determinado en el cual precisamente el destino me mantiene ocupado. Y al terminar, se me quitan las ganas de todo. Llegó la hora de empezar la guerra, y esta es mi primera batalla. El primer paso, es buscar aliados...

miércoles, 12 de enero de 2011

RESPETO

Más que nunca pudiese rezar alturas de hielo. Maderas de metal. Igual que cuando era pequeño, y me montaba en un ascensor. La claustrofobia vencía la timidez de la nostalgia. Respeto por lo ajeno, por lo desconocido, por no pasar la frontera o el límite de lo que no se debía hacer y lo que no se podía hacer. En ese momento, la duda dibujaba temores en mis ojos y mostraba sudores en mis manos. Incertidumbre llena de maldad. El respeto se está perdiendo. Nada en ríos casi secos y llora por las almas nobles. No hablo de respeto mutuo entre dos personas que se quieren o se aman... ese tipo de respeto va incrustado en las propias palabras. Hablo del respeto a la vida, a la Naturaleza, a lo desconocido. Respeto a ser respetado, a no propagar el miedo de los caídos. Porque si el respeto se transforma en miedo, es la timidez la que viaja a sus anchas por los amplios espacios del vacío que las personas llevan en sus corazones. Si no te respetas a tí mismo, ¿a quien vas a respetar?

martes, 11 de enero de 2011

COMO UN REY

Pedazo de silla que me han echado los Reyes Magos. Aunque yo no considero que hayan sido los Reyes, sino que me la han regalado simplemente por que sí. Podría haber sido cualquier otra fecha del año. Además, la tuve antes del día 6 de Enero. La caja era bastante aparatosa y para su transporte ha habido que hacer poco menos que maravillas... y el montaje no ha sido excesivamente difícil, aunque sí laborioso por el armatoste en sí, pero una vez montada ha quedado una silla digna de un Rey. Demasiado para lo que yo he comprado. Ahora que tengo una buena silla, estaré más agusto delante del ordenador, tanto cuando trabajo como cuando estudie o simplemente decida escribir en el blog o jugar un rato.
Segundo día de reordenación de acontecimientos. Y como no hay dos sin tres, mañana no sé cómo me saldrá la jugada. Esperemos que salga bien.

lunes, 10 de enero de 2011

LA TORRE MÁS ALTA DEL MUNDO

El día ha sido intenso. Ahora tengo que ordenar mis días. Me quedan aún un par de ellos para saber en que día estoy. La Navidad desapareció (por fin) y todo el mundo vuelve a ser normal, eso sí, más pesado... al menos yo. Que no me guste la Navidad no significa que no me gusten los dulces. Mira que lo he dicho veces... pero necesito concentración. Mucha concentración. Que cuanto mayor es uno más rápido pasa el tiempo. Y el de hoy se me ha pasado sin darme cuenta. Odio a los engreídos, prepotentes, que se creen intocables, que todo lo saben, que todo lo tienen. Aquellos que se creen que están en posesión de la verdad sin estarlo, y que, además, no te dejan argumentar. A quienes después de argumentar, siguen pensando en sus ideas una vez que te das la vuelta. Te dan la razón como los locos y miran hacia otro lado mientras susurran que sólo vale lo que ellos piensan. Se creen la torre más alta del mundo. Cuando ni siquiera son conscientes de las torres que existen en esta vida. Y yo me he acercado a estas torres, con cuidado, pues sé lo peligrosas que pueden ser. Me he acercado y las he observado, las he examinado. Y con la cámara de fotos mirando desde abajo (lo cual hace que las torres te miren como si fueses una simple hormiga) he fotografiado el cielo majestuoso, gobernante, poderoso. El cielo que ninguna torre podrá alcanzar. Y junto al cielo, las torres, de soslayo, muestran inperfecciones, se ven débiles, no dejan de ser mortales, y una simple planta puede sentirse a sus anchas en la torre más poderosa. Jamás conocí una torre humilde. Y la humildad es el primer paso del ser humano que entiende la razón y rechaza el egoísmo. Y recuerda que torres más altas han caído... y que a mayor tamaño, mayor golpe.

domingo, 9 de enero de 2011

EL DÍA QUE CONOCÍ A MIS PADRES

Debió de ser un gran día. Lo triste es que no lo recuerdo. Porque mis padres me conocieron cuando nací, pero yo conocí a mis padres unos meses o unos años después... eso no se puede saber. Cuando se va creciendo y se va teniendo uso de razón y esas cosas... Pero lo importante es que los conocí como una entidad. Como algo unido e inseparable. Cuando de pequeño me pasaba algo, ahí estaban mis padres. En mis cumpleaños, el regalo era de mis padres, la tarta la hacían mis padres. Si me compraban algo, me lo compraban mis padres. Y los consejos eran de mis padres. Ahí reside la educación que entiendo. Me castigaban mis padres, me premiaban mis padres y ellos me educaron como si hubieran sido siempre un único ser, como si se hubieran conocido al nacer y se hubieran puesto a trabajar codo con codo desde el primer día de sus vidas. He podido aprender diferentes cosas con cada uno de mis hermanos, de mis amigos... pero con mis padres, eso no ha pasado. Y si mi madre me ha dicho algo alguna vez, la influencia de mi padre ha estado ahí, detrás, inconfundible. Y viceversa. Llamadme antiguo, bicho raro o excéntrico. Pero no concibo unos padres o una pareja que no entienda la palabra "compartir". Aviso a navegantes: me vienen días "depres". Sólo espero no pagar el mal humor con nadie...

sábado, 8 de enero de 2011

FÓRMULAS IMPOSIBLES

Anoche observaba, con cierta quietud, con apremiante mesura, la sombra de tu perfume. Mi cabeza descansaba en la almohada de tu ternura. Dulces letras rellenas de los más esperados pensamientos. Ninguna de mis esperas supo tener paciencia de ciego. Si contigo siento tu ausencia, sin ti miento tu presencia. No hay peor ayuda que la que no se pide; sólo creo en la ayuda que me ofrecen previo entendimiento, previo razonamiento agradecido. Con una sonrisa en los labios. Con los labios de las cosquillas donde pinté mis sueños. Mis sueños... siempre anhelados, queriendo esperarlos sin esperar nada a cambio. Quién pudiera comprender que mis sueños no son sólo míos... que además de míos, son de los demás, que pertenecen a mi ser, a mis ilusiones, que no debieran existir impedimentos para que pudieran ser entendidos. La barrera de la felicidad, el tapón de la libertad, el cortafuegos de la incomprensión... más fácil de comprender no puede ser. Tampoco estoy pidiendo una fórmula tan complicada, como la de la misma coca cola...