domingo, 21 de noviembre de 2010

RECUERDOS DE LA INFANCIA

Dicen que los peces no tienen memoria. De qué sirve tener mejor memoria que ellos, si no te acuerdas de lo realmente importante. Nadie sabe cuánto es capaz de recordar. El 99% de lo que una persona memoriza cuando estudia unas oposiciones se olvida al conseguir el trabajo deseado. Si la memoria de los peces dura diez segundos, la de los humanos también tiene fecha de caducidad. También dicen que no hay nada más triste que una persona sin recuerdos... quizá sea la más afortunada, al olvidar lo innecesario y tener la oportunidad de volver a vivir lo necesario. En realidad, sí que recuerdo cosas de la infancia. Seguramente, llamemos tiempos olvidados a todo aquello que anhelamos volver a vivir y no podemos. Pero en el fondo, nos queda algún lejano recuerdo. Hoy desnudo la inocencia de mi infancia, en una de las pocas fotografías que mis padres conservan de mi. No, no he salido a mis padres en lo que a gustos fotográficos se refiere. También es cierto que son otros tiempos. Eso ahora no importa. Lo que me pregunto es qué estaba un servidor tramando en ese momento, con la mirada ligeramente hacia abajo, vestido de gitanillo, una sonrisa maliciosa y una postura que me da pie a pensar que empezaba a transformarse en travesura. Esos tiempos, esos, precisamente, en los que no hacemos nada realmente importante, pero que es donde reside la verdadera felicidad de un niño, son los que nos recuerdan que no nos diferenciamos tanto de los peces. Y entonces uno desea no haber crecido nunca jamás... pero eso sólo ocurre en los cuentos.

9 comentarios:

  1. Pero qué guapo estás jodío!!! Jejeje
    La verdad que por la sonrisita que tenías en la foto, nada bueno tenías en mente, no...

    És bonito recordar esos tiempos donde nada importaba, donde no existía todavía el rencor, la envidia, el ansia de poder, la necedad y tantos otros adjetivos que caracterizan a la persona "madura", íronico resulta que con el tiempo no aprendemos NADA importante, solo nos subimos al tren, contemplando el paisaje, sin comprometernos con lo que nos rodea y és vital.
    Vivimos en medio de la mediocridad que más que liberarnos y convertirnos en hombres sabios y adultos, retrocedemos mental y emocionalmente, y dejamos estar las cosas en su sitio, sin movernos.
    És lamentable dejarse llevar, primero, por la sociedad, y segundo, por la voluntaria necesidad de alzanzar tan solo metas materiales, carentes de toda esa inocencia y sentimiento, que siendo niño no costaba nada.
    Perdemos la memoria, porque queremos y no nos interesa ver en lo que nos convertimos, dejando muy lejos otras expectativas de futuro que teníamos siendo pequeños, y que hemos enterrado bajo escombros de ambición y falsa libertad.

    Un abrazo muy fuerte, Manolo.

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  2. Manolo,es imposible que recuerdes este momento de la fotogría, ya que solo tenias dos años.
    Yo, si que lo recuerdo bastante bien.Era un 28 de agosto por la mañana, y pensábamos irnos a la feria, que como tu sabes es, en esa fecha.
    Como eras bastante trasto, y no parabas ni un minuto, tu padre estaba cuidando de ti mientras yo, terminaba de vestirme para salir.

    La foto me ha traido cantidad de recuerdos de esos tiempos, y sobre todo añoranza, de pensar que esos años ya no volveran.

    Eras un niño encantador, y vestido así estabas para comerte.

    Un beso muy fuerte de tu madre.

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  3. Qué mono estas con esa camisa de gitanillo y se te ve contento,como deben de estar los niños.
    Es bonito tener recuerdos y la memoría nos sirve para recordar lo que es importante, hay que cuidarla y fomentarla, su pérdida es lo peor que nos puede pasar.
    Feliz semana.

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  4. Acabo de leer tu comentario y si me pasa alguna de esas fotos la cambio que hay que ver lo deslucido que ha quedado el post :)
    Mi dire: wendulina@gmail.com
    Muchas gracias.

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  5. Hola Mayte... o quizá perdemos la memoria porque nos conviene, porque así nos es más fácil llevar a cabo otras cuestiones. Tienes razón, y ya lo he dicho otras veces: nos cuesta aprender de nuestros errores y cada vez nos volvemos más olvidadizos.

    Por eso hice esta reflexión en voz alta, que en cierto modo es preocupante, que los momentos más felices seguramente pasan inadvertidos...

    Un abrazo.

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  6. Ha tenido que pasar más de un año y he tenido que poner una foto mía de niño para que mi madre, que la animo a participar casi a diario, escriba por fin de una vez, jejeje...

    Se me hace raro responder a mi madre en el blog... ya lo comentaremos en privado, ejeje... pero sí, imagino que era en Feria y por eso iba de gitanillo, y que la foto la haría papá.

    Un beso, mami.

    PD: qué cursi, ¿no?

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  7. Hola Wendy, ya ves, cuando somos niños hacen lo que quieren con nosotros... no sé, igual sigo siendo un poco niño...

    En fin, que sí, que tienes razón. Que debemos cuidar la memoria o estaremos perdiendo gran parte de nuestra vida.

    Besos.

    PD: Voy a buscar la foto...

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  8. Manolo, pues sí que tenías una mirada (y una sonrisa) previa a cualquier travesura de niño chico jejejejejeje. ¡Y qué guapo vestido de gitanito! ¡Olé por él que ha "vencido" un poquito de su timidez mostrándonos parte de su gran mundo pequeño!

    Que conste que yo debo de ser un poco pez ( o terriblemente despistada) pues cuando me dicen cualquier cosa dura esta en mi memoria un máximo de 24 horas. Lo típico: me cuentan un secreto "No lo digas eeee, no lo digas" y respondo yo "Tranquil@ que total mañana ya ni me acuerdo jejejejejjeje".


    Ahhhh y saludos a tu señora madre jeje

    Besitos Manolo

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  9. Tranquila, Akasha, ya ves, me acabo de enterar de que mi padre vigilaba, así que no creo que hiciera nada del otro mundo... además, siempre he sido muy bueno. Nervioso, sí, pero bueno.

    Yo me quedo con la versión de que puedes ser un poco despistada, pero no te preocupes, eso nos pasa a todos.

    Besos!

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