martes, 30 de noviembre de 2010

EL LABERINTO

Me quedé en silencio escuchándote llorar. Tus lágrimas brotaban mostrando la mejor de sus sonrisas. Ni el más fuerte de los vientos las pudo arrancar de tu rostro. De manera voluntaria, una a una, fueron lanzándose al vacío de la desesperación. A tus lagrimas nadie les preguntó si querían nacer... a mi tampoco. Me quedé mirando con la nariz tocando el cristal. El vaho me hizo perder poco a poco la visión. El laberinto seguía inmóvil en mi cabeza. Cada vez lo tengo más claro. Las personas no cambian. Sólo modifican su conducta, movida por los hilos del egoísmo. Me tenía que haber mostrado desde un principio tal y como soy. Ese ha sido el gran error. ¿Que quien soy? Creo que ya lo sabéis. Soy un muchacho normal, que sólo busca vivir en paz, con la libertad necesaria, ni más ni menos. Me gusta vivir, sentir, imaginar y soñar. Me gusta ser dueño de mis actos. Me gusta ser fiel, querer y amar. Me gusta respetar mis gustos a los demás. Me gustaría que me los respetasen a mi. No me gusta el chantaje. Que los laberintos son nubes con paredes de metal; que no existe suelo donde pisar, ni esquina por torcer donde pueda olvidar la sonrisa de esas lágrimas que tan fácil sueles mostrar. Esas nubes de tu brisa son las que me impides tocar. Y si no existe el respeto, no existe la libertad; entonces dime, vida mía, dime en quien confiar...

lunes, 29 de noviembre de 2010

CLAROSCURO

Mi sed no se apaga con el agua. Y no quiero beber el aroma de tu esencia. Quiero escuchar las gotas caer en el claroscuro que genera el aroma de mi destino. Gotas desconocidas, que sin saber donde caerán, aseguran humedad allá donde se disuelvan. Ese sonido... como si fuera un segundo de eterna eternidad, de infinita sobriedad. Se genera ese claroscuro que es difícil de definir, incauto a la naturalidad de su ser. Vaivén de mariposas. Colores manchados de gris. Cada día se produce un claroscuro en el destino del corazón. No sabemos cómo reaccionar. No podemos hablar constantemente de los golpes de la vida. Con la mirada al frente, siguiendo las estelas de las nubes con el rabillo del ojo, los claroscuros que marcan nuestra vida aparecen y desaparecen cuando menos lo esperamos. Igual que una simple luz de Navidad. Claroscuros de los meses que nos quitan horas de luz y nos otorgan momentos de tristeza. Cada día nos ganamos un nuevo destino. Cada día, perdemos una nueva vida.

domingo, 28 de noviembre de 2010

EL OPOSITOR

Llegó a la hora justa. Lo suficientemente temprano como para no tener que esperar demasiado tiempo. Más de veinte aulas repartidas por tres grandes edificios eran las que iban a alojar a los aspirantes a los treinta puestos disponibles. A una media de cien aspirantes por aula, el opositor ya tenía sus cuentas bien hechas. No había estudiado prácticamente nada. Apenas una lectura rápida a las más cuatrocientas páginas de esta primera parte del temario. Un lápiz y el papel de las tasas era lo único que llevaba. Tranquilo, sabiendo que no tenía nada que perder. Buscó su edificio y su aula. La gente se agolpaba en las puertas de las aulas... En cada aula, un listado con los aspirantes. No entendía a aquellos que, sabiendo que están de los últimos, están en primera fila para no perder tiempo al ser llamados. De todas formas, van a llamar por orden, ¿para qué ponerse el primero si te van a llamar el último? No sabía cómo definir a este tipo de gente... empezaron a llamar y a pasar al aula los aspirantes, DNI en mano. El opositor no tardó mucho en entrar. Después de serle verificado el documento por dos personas distintas, el opositor se sentó donde se le indicó. Esperó pacientemente a que leyeran las instrucciones del proceso, a que se repartieran las hojas de respuestas, y por último, a que se le entregara el cuestionario. El examen fue fácil. Sólo tenía que marcar la que más le sonara. Después, transcurridos los primeros veinte minutos, el opositor se percató de que la opositora de delante tenía las respuestas a vista de pájaro. En una décima de segundo, el opositor podía ver la hoja de su contrincante y grabar en su memoria sus últimas cuatro respuestas. Aprovechó esta ventaja cuando quiso. La parte final, prefirió no copiar. Se dio prisa y entregó su papeleta de respuestas.

Es una pena que para treinta plazas, haya dos mil personas luchando. El opositor pensaba que aquello era un negocio, lo mirase por donde lo mirase. 17 euros de las tasas de derecho a examen multiplicado por el número de aspirantes es una pasta. Después, el lucro de las academias. Eso, al opositor, no le importaba. Ni siquiera había estudiado por su cuenta. Pero una media de 90 euros mensuales por alumno que de verdad se estuviera preparando las oposiciones... otro negocio. La suerte es importante. Lo más probable es que el opositor no apruebe. No ha estudiado... pero quizá suene la flauta. Y puede que sea justo. Pues ha trabajado en la administración, y las oposiciones son para eso. Ciertamente, algunos contrincantes ya tenían hasta cara de funcionarios antes de hacer el examen. El sistema es totalmente injusto. Casi todo el mundo que aprueba lo termina admitiendo. Aprenderse todas esas leyes luego no sirve para nada para poder desarrollar sus funciones. ¿Por qué no se sigue un proceso más justo? La crisis afecta a todos los sectores, eso está claro. Pero también es cierto que algunos se hacen de oro aprovechando estas circunstancias. Quizá el opositor sea funcionario, sin mérito alguno. Así es la vida. Aunque con la fama que éstos tienen, quizá preferiría que no le llamaran funcionario en ese tono despectivo que se suele utilizar. Aunque el que lo hace, seguramente sea por la envidia de no ser un funcionario. Y es que, el opositor, tiene todo un estilo de vida, hasta que consigue lo que pretende. Un trabajo para toda la vida sin que nadie le pueda decir nada. Siendo mínimamente inteligente, tienes la vida resuelta una vez aprobadas las oposiciones. Suerte a los opositores.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LAS CALLES DE LA MEMORIA

Parece que la tristeza de la lluvia haya inundado nuestras almas. Parece que no tengamos objetivos en nuestras vidas. Andamos en círculo, como las agujas de un reloj. Y otra vuelta, y otra, y otra... quizá mañana consigamos ver el sol. Hoy deambulaba por las calles de la memoria. Sí, aquellas que hacen esquina con la Plaza de la Esperanza. Plaza en la cual nos sentimos bien, esperanzados, como soñando despiertos. Pero al dejar la plaza atrás, llegamos a la Avenida de la Realidad. En el barrio de la Soberbia me detuve a contemplar lo que siempre detesté. Caminé, entonces, lo más rápido posible. Y en el Camino de la Amistad te encontré. Empecé a vislumbrar los rayos del sol, dejándome guiar por tus ánimos. Rápidamente, a lo lejos, vi la Carretera de los Consejos. Los coches, cautos, pasaban por ella llenándola de color. Alcancé el Paseo de los Deseos y me dispuse a atravesarlo mientras pensaba en un futuro mejor. Y al volver la vista atrás, pude verte. Caminabas por el Sendero de la Ilusión. Quien sabe... un día más, y seguimos igual. Podría haber sido peor. Cada lugar del pueblo anclado en mi memoria me transmite una sensación diferente. Es cuestión de saber caminar por los lugares apropiados. Caminante, no hay camino; se hace camino al andar...

viernes, 26 de noviembre de 2010

VIENDO LA VIDA PASAR

Las plantas crecen mientras los muros caen. Inertes. Complacidos por el paso del tiempo. Por haberse mostrado tan fuertes durante tantos años. La vida pasa, y nosotros con ella. Nos lamentamos en demasía de las cosas que podríamos haber hecho. No vivimos el momento. Siempre nos falta tiempo para todo. Incapaces de ver quiénes somos. Tú. Y yo. Y el resto de la gente, está aparte. Pero es difícil de creer. Llegará el momento de la soledad. Sin saber el motivo. Quizá por haber hecho algo bien. O algo mal. O por no hacer nada. Al vecino no le importas. Ni a los que se acercan de vez en cuando. Ni a los que te quieren ver, pero no hacen por donde venir. Formalismos innecesarios. Accedemos, y la vida sigue igual. Dependemos de nosotros. Yo miro en mi, y me veo capaz. Con fortaleza. Con ánimo. Aunque seguramente, necesite compañía. Después de todo, pasará lo que tenga que pasar. Lo demás, no está en nuestras manos. No conocemos el mañana, ni el pasado-mañana, ni el ayer... bueno, ese sí lo conocemos. Pero ya no se puede cambiar. Hazme caso. Ya te lo he dicho muchas veces. Nadie nos va a regalar nada... en fin, como decía, las plantas crecen mientras los muros caen y las personas nos limitamos a ver la vida pasar por delante de nuestros ojos. ¡Qué pena no saber apreciarla!

jueves, 25 de noviembre de 2010

RÍOS DE CRISTAL

Mi libertad se escribe con lápices de papel. Mis lágrimas convergen en tus ríos de cristal, del color del agua del salado mar. La luna, asustada, se esconde. Sólo quiere evitar mirar. Los arroyos se llenan de pétalos charol. Los diamantes no tienen valor. Brillan más las pupilas de tu calor, de tu color, de tu niñez al querer madurar como una flor. Porque todas las flores tienen un nombre. Que tu nombre no tiene dueño. Que el dolor es un afluente que lucha con tu querer. Porque te quiere quien de verdad te quiere tener. Te mira quien no te puede merecer Te olvida quien no te puede ver sufrir. ¿Qué mas te puedo decir? Que mis mejillas son como ríos de cristal que llevan la sal a la orilla del mar, donde no me quiero bañar para no mojar la piel que rodea la sombra de un alma que, por fin, intenta volar. No tengas miedo; si quieres, te puedes bañar, en mis ríos de plata, llenos de hojas inertes, translúcidas, opacos de luz, transparentes. En mi frío río de plata; en mi río de cristal.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

DE LEJOS

En aquella época, de lejos, de muy lejos... en la que la habitación de uno era el reino de los cielos, la música no tenía fecha de caducidad y los sueños no volaban por la ventana... en aquella época, en la que los atardeceres se fundían en un abrazo con la luna mientras el sol se marchaba cabizbajo, tras los tejados de mi calle... en aquella época, de lejos, no teníamos la vida tan complicada como la tenemos ahora. Aquella época es media vida. Con la puerta de la habitación cerrada, y la música a todo volumen, no existía nadie más en el mundo. Aún escucho a mi madre gritando escaleras abajo mi nombre para que me sentara a la mesa o quitara volumen a la guitarra de Knopfler. Qué extraño... siempre era la misma canción. Después, el saxofon inundaba el aire con el último engaño de, seguramente, un ser despreciable. Ni de lejos podemos ser ahora tan felices. Menos consecuentes. Más irresponsables. Necesarios para con los demás. Ni de lejos. Cuando no sabía fotografiar la noche; siempre me salía un negro blanquecino. Sala de estudios, de charlas, de encuentros, de pasión, de música, de entretenimiento. Al final del pasillo. No era difícil encontrarme. En las calles desiertas de mi habitación, con un hueco a la libertad del cristal que separaba el mundo real del mundo imaginario. Es curioso. Aún escucho a mi madre gritarme mientras escucho "Love Over Gold", con ese piano de fondo, esa triste y melancólica voz y esa acusada guitarra. Justo cuando la batería entra con fuerza y se hace el silencio... En ese momento, casi a los tres minutos de canción menos 15 segundos, antes de escuchar "Love Over Gold"... mi madre me llama. Lo podéis comprobar vosotros mismos. Y esta canción siempre será aquella en la que escuchaba a mi madre llamarme para que bajara volumen a la música o para que fuera a la mesa a comer. Siempre lo será.

http://www.youtube.com/watch?v=DyEEOxDTCRM

lunes, 22 de noviembre de 2010

POR LOS CUERNOS

Ese es el problema. Que muchas veces, no sabemos coger al toro por los cuernos. Por mucho que nos empeñemos. Pero es que tampoco se molestan en enseñarnos a cómo realizar esta complicada misión, y al final, pasa lo que pasa. La pelota rebota de tejado en tejado, y se queda en el balcón del más débil. Hay quien no se rinde nunca, por mucho que se le digan las cosas por activa o por pasiva... en este caso, siempre por pasiva. Pero aún así, debería de mostrar la más mínima inteligencia como para entender que ya no es necesaria, ni su persona, ni su actitud, ni su manera de actuar. Que no. Que no se trata de heredar, de preocuparse por lo que has dejado atrás, de hacerte notar, de querer ser poco menos que imprescindible. Cuando a uno le llega la hora, debe de saber reconocerlo. Eso es algo que valoro mucho en la gente. Pasó tu momento. Sea bueno, regular o malo. Simplemente, pasó. Acéptalo y vive el resto del tiempo sin mirar atrás. De lo contrario, serás siempre como una babosa... dejando rastro por donde pasas. Y a mi, la verdad, me da un poco de repelús...

domingo, 21 de noviembre de 2010

RECUERDOS DE LA INFANCIA

Dicen que los peces no tienen memoria. De qué sirve tener mejor memoria que ellos, si no te acuerdas de lo realmente importante. Nadie sabe cuánto es capaz de recordar. El 99% de lo que una persona memoriza cuando estudia unas oposiciones se olvida al conseguir el trabajo deseado. Si la memoria de los peces dura diez segundos, la de los humanos también tiene fecha de caducidad. También dicen que no hay nada más triste que una persona sin recuerdos... quizá sea la más afortunada, al olvidar lo innecesario y tener la oportunidad de volver a vivir lo necesario. En realidad, sí que recuerdo cosas de la infancia. Seguramente, llamemos tiempos olvidados a todo aquello que anhelamos volver a vivir y no podemos. Pero en el fondo, nos queda algún lejano recuerdo. Hoy desnudo la inocencia de mi infancia, en una de las pocas fotografías que mis padres conservan de mi. No, no he salido a mis padres en lo que a gustos fotográficos se refiere. También es cierto que son otros tiempos. Eso ahora no importa. Lo que me pregunto es qué estaba un servidor tramando en ese momento, con la mirada ligeramente hacia abajo, vestido de gitanillo, una sonrisa maliciosa y una postura que me da pie a pensar que empezaba a transformarse en travesura. Esos tiempos, esos, precisamente, en los que no hacemos nada realmente importante, pero que es donde reside la verdadera felicidad de un niño, son los que nos recuerdan que no nos diferenciamos tanto de los peces. Y entonces uno desea no haber crecido nunca jamás... pero eso sólo ocurre en los cuentos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

RAYOS DE SOL

Tus ojos cristalinos se convirtieron en mi sombra eterna. Caminé por la carretera del olvido, tratando de encontrar la pasión perdida. Te busqué. Te volví a buscar. Y te encontré donde tú no querías. O dónde yo no esperaba. El papel que dobla las esquinas de tu cuerpo se ha vuelto del color de los rayos del sol. Siempre valientes, asoman por tus ventanas, por las cristaleras de las iglesias, por las ramas de los árboles, por entre las nubes que parecen querer derramar gotas de sangre aguada. La belleza está en el interior. La fachada está expuesta a todo tipo de erosión. Es inevitable. Igual que las personas. Tus lágrimas forman parte de la fachada. La de atrás, que siempre es más falsa. Por algún lado, los rayos del sol deben entrar al interior, para mostrar la verdadera belleza, la natural. Y entonces aprenderé a caminar por esas escaleras de luz, las escalaré como si supiera volar en el interior de tus deseos, en la fuerza de tus encantos. Esa es la luz de la vida. Por eso te encontré. Porque en el interior, no existe la sombra artificial y temporal del sol, que lo único que quiere es nublarnos la vista.

viernes, 19 de noviembre de 2010

LEY Y FOTOGRAFÍA

Volviendo, una vez más, al pasado, me decido a ir rescatando fotografías ilustres que formaron parte de, quizá, el mejor trabajo que tuve por los muchos que he pasado. El 17 de Mayo de 2003 pasaba por el Teatro Cervantes de Linares la Ópera Carmina Burana. Un espectáculo impresionante que, por pertenecer un servidor a la prensa, podía disfrutar sin gastarme ni un euro. Eso sí, había que hacer buenas fotografías, que luego el jefe te podía buscar las cosquilas... Casi todos los eventos culturales de la ciudad, al menos, de gran magnitud, pasaban (y lo siguen haciendo) por dicho Teatro, al cual, la verdad sea dicha, le tengo un especial cariño. Me he estado informando sobre las fotografías y las leyes, pues no quiero tener problema, y básicamente, se pueden sacar tres conclusiones:
1. No me pueden obligar a borrar mi tarjeta con las fotografías realizadas, pues las imágenes son propiedad intelectual del autor.
2. Puedo realizar fotografías desde cualquier lugar público siempre y cuando no sean con fines comerciales.
3. Para el uso comercial de cualquier fotografía en la aparezca o se reconozca algún personaje anónimo o propiedad privada, necesito el consentimiento por escrito del individio o propietario.
Así que ya lo sabéis, fotografiad todo lo que podáis. Sólo nos queda vencer la timidez.
Y ahora que lo pienso, el 17 de mayo, unos años después, volvería a ser una fecha muy importante en mi vida. Y lo sigue siendo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

UN RENCOR A CORTO PLAZO

Hace unos días me tacharon de rencoroso. Sin maldad. Pero cuando considero que algo no es verdad, me duele. Después reflexioné, y me quedé con esa sensación extraña de que posiblemente tuvieran algo de razón. Una especie de "rencor a corto plazo". Nadie está libre de defectos, y yo el primero. Nunca he guardado rencor por nada y a nadie. La gente que me conoce lo puede decir; digamos que tengo otras cosas más importantes que memorizar que aquellas que, por algún motivo, me han hecho daño y las recuerdo durante años hasta que me tomo mi venganza. No sirve de nada ser rencoroso, y mi memoria la utilizo para otras cosas. Pero a corto plazo, posiblemente, sea algo rencoroso, quizá como mecanismo de autodefensa. Me molesta enormemente ser condencesdiente, poner la otra mejilla, pecar de bondad... o como lo queráis llamar, y que cuando un día no hagas lo que se espera, lo habitual, lo que siempre has hecho, te tachen de alguna cualidad que para nada va contigo. No soy rencoroso; a corto plazo, es posible. Pero por pura cabezonería. Encima de que haces algo que no debes, si lo haces mal, o no lo haces, o lo haces a regañadientes, te llamarán rencoroso. Menos mal que no me creo todo lo que me dicen. Si en verdad fuera rencoroso, mi vida sería totalmente distinta a como es. Las personas que me conocen creo que podrían dar fe... Os recomiendo que visitéis el Paseo de los Tristes, en Granada. Un lugar donde los rencores no existen.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

TODOS TENEMOS UNA EX...

...o un ex, dependiendo de nuestro género. Y no me refiero a una pareja; puede ser un ex-amigo; una ex-cámara de fotos; una ex-casa o un ex-lugar dónde nos gustaba estar. No voy a hablar mal de nadie ni a juzgar tiempos mejores. Estaba viendo fotos del pasado y aparecieron las del periódico. Aquél periódico regional en el que trabajaba los fines de semana para sustituir al titular. Esto fue por el 2002, a los 27 casi, cuando regresé de Madrid. Y me vino a la cabeza una muchacha, mi ex, que dio muchas vueltas hasta que lo fue. Coincidimos con 15 años, en segundo de BUP, y apenas nos mirábamos. Después no volví a saber de ella. A los 25 me fui a Madrid. Y un amigo, cierto día, me dijo que estaba saliendo con una muchacha de la ciudad, pero que vivía en Logroño. De no hablarnos apenas en el instituto (cada uno tenía su mundo), a ser íntimos 10 años después. El problema es que estaba casada... ¡qué fuerte! Y se quería separar. Y luego se ¿enamoró? de mi. Aunque a mi no atraía demasiado... pero supo engancharme. Antes de que eso ocurriera, me consiguió el trabajo este que comentaba de fotógrafo. Eso sí se lo tengo que agradecer. Después me dijo que me quería mucho, pero como amigo... una vez que me tenía enganchado. Y se fue a Córdoba. Entre los 25 a los 30 años, pasó de ser una desconocida a una gran amiga, para después salir cuatro meses, pelearnos, estar unos meses sin hablarnos y vuelta a empezar. A los 30 me puse novio y quería seguir siendo la mejor amiga mía... y de mi novia. a las 32 me cansé. Al igual que creo que se cansan todos los que la conocen. Al menos, es lo que a mis oidos ha llegado. Y desde entonces, dejé de contestarle mensajes y/o llamadas. A los 34 captó la indirecta y tengo casi 36... le ha costado entenderlo, la verdad. En fin, sólo quería explicar mis comienzos en la fotografía, y lo que me gusta fotografiar eventos deportivos. Es donde la gente muestra sus verdaderas expresiones, en esos instantes de tensión. Lo dejaremos para otro día. Porque todo lo ex- da para mucho, ¿no?

martes, 16 de noviembre de 2010

EL ABRAZO DE TUS BESOS

La mayor de las distancias es la ausencia de palabras. Y a veces, existe un rencor a corto plazo en las mismas. Aunque ese es otro tema. Siempre fui demasiado tímido para el beso, demasiado vergonzoso para el abrazo. Digamos que la palabra cauto siempre está presente en mi cabeza. Y eso hace que me muestre como soy. Hay personas que sólo valoran los besos. Craso error. Un beso obligado, por comprimiso o que no viene al caso no significa nada. Solo la incomodidad de tener que hacer algo que en ese caso no es para nada necesario. De pequeño, tartamudeaba cuando le hablaba a una chica que me gustaba. Jamás jugué a juegos de "adultos" de dar besos o tener contactos físicos, por pequeños que fueran, con ellas. Siempre ganaba la timidez. Conforme fui creciendo, el rubor se adueñaba de mi rostro y las palabras apenas me salían, los nervios se apoderaban de mi cuando un chica me decía algo. Me costó mucho vencer esto... si es que lo he vencido ya. De pequeño, cuando mi padre cumplía años, lo pasaba realmente mal. Esa mañana me hacía el "remolón" y procuraba que pasara el tiempo para que mi padre fuera olvidando la importancia de ese día. Ha habido años, no recuerdo la edad, que tras conseguir (sí, sí, conseguir con verdadero esfuerzo) decir "felicidades" he dado media vuelta ipso facto y he entrado al baño a secarme las lágrimas antes de que me las vieran caer. No es que no haya querido felicitar, es que muchos años, no he podido... qué queréis que os diga; cada uno expresa su timidez como el subsconsciente quiere. Los abrazos tampoco formaron parte de mi vida. Ese cariño que un abrazo otorga, ese bienestar, apenas lo he conocido. Hoy día, para mi un abrazo significa ánimo, apoyo y consuelo. Cuando abrazo a alguien no sé cuánto tiempo estar ahí, dejando pasar los segundos, quien debe dejar de abrazar... Valoro mucho un beso y un abrazo. Quizá por eso me cueste darlos. Me puedo seguir poniendo "colorado" si una chica que me gusta me besa a modo de saludo, si recibo un abrazo afectuoso y sincero porque en realidad lo necesite, si recibo un halago y sé que quizá lo merezca... el ponerse colorado siempre ha formado parte de mi vida, y lo seguirá siendo mientras exista. Ya sé que besar y abrazar es gratis... pero para mi, el dinero no es lo más importante de esta vida. Un abrazo para vuestros besos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

ANNE, LA FOTÓGRAFA

Aquél día, cuando arrancaron el coche y comenzaron el viaje, el cielo amenazaba lluvia. La orografía del camino facilitaba las cosas para ser testigos de una buena tormenta.
- Tengo miedo - dijo Anne.
- No te preocupes, me sé la carretera de memoria - contestó su amigo.
Anne sabía que sería poco más de una hora lo que tardarían en llegar a su destino. Aún así, se mostró pesimista. Quizá se sentiría más segura si fuera conduciendo ella. Aún así, le apetecía sentarse en el lugar del copiloto.
- Deberías de coger la cámara de fotos y tranquilizarte. Este tiempo es propicio para obtener una buena fotografía - insistía su amigo en un intento de calmarla.
A los cinco minutos empezaron a caer las primeras gotas. El cielo pintaba gris tormenta, y el tráfico no era demasiado fluido. Deberían de haber salido antes. Anne iba cámara en mano, mirando por el objetivo cada siete segundos.
- Los cristales me hacen un efecto extraño - llegó a susurrar casi sin pensarlo.
- Cuanto más zoom uses, menos se notarán. Serán casi imperceptibles. Enfoca al infinito y verás.
Anne comenzó a disparar. Quería fotografiar la lluvia, pero le resultaba difícil. Tenía la sensación de que, una vez hechas ocho o diez fotos, el resto eran idénticas. Durante quince minutos, la lluvia fue intensa. Pero el sol comenzaba a intuirse entre las nubes. Los rayos querían indicar el camino. El agua dejó de caer al entrar en un túnel de apenas cuatrocientos metros... y no volvió a golpear el coche. Las nubes dejaban entrever el cielo azul. Un bonito paisaje iba apareciendo, aunque a lo lejos, según el ángulo de visión, se veía el gris de la lluvia dispersa en algunas zonas del paisaje... y de pronto ocurrió. Comenzaba a dibujarse un doble arcoiris, suave a lo lejos, intenso en un gran primer plano. La paz llegó a Anne, se relajó y disparó tantas fotos como pudo. Vio formarse al arco iris, y lo vio desintegrarse. Pero su cámara supo captar el momento. Una sonrisa pícara impedía ocultar si momento de felicidad.
- Todo es cuestión de tener paciencia. La imagen estaba ahí. Únicamente supimos estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado.
- ¿Y si no hubiera tenido la cámara? - Preguntó Anne - ¿Y si hubiéramos iniciado el viaje antes, o después, o hubiéramos ido más despacio?
- Fácil: la fotografía la hubiera hecho otra persona - Le dijo su amigo, mirando al horizonte mientras escrutaba de nuevo el cielo para comprobar que ya no habría más lluvia ni arco iris aquella tarde de primavera... Es más importante estar que saber.

Con cariño para Anne. Que la he visto desanimada...

domingo, 14 de noviembre de 2010

EN EL MAR DE MI CORAZÓN

Mi corazón no posee mar alguno; si acaso cierto oleaje débil y temeroso, con miedo a salpicar las ofrendas de tus labios. Cada día que pasa estoy más lejos del mar. Más cerca del final. Es difícil de creer, que tres letras formen una palabra tan grande. Viví en tierra de pocos mares, crecí lejos de la grandiosidad del gran azul. Ni me interesó jamás. No quise, o quizá ni pude, aprender a nadar. Tampoco me gusta la playa. Al menos, el concepto de playa que entiendo tiene la mayoría de la gente. Estar diez horas sin hacer nada. No creo que el mar exista para robarnos tanto tiempo. El mar nos quita otras cosas, como el miedo a pasear con el agua mojándonos los tobillos. El mar nos regala su sonido. Hoy quise hablar del mar porque alguien me lo sugirió. Inconscientemente. Pero me lo sugirió. Me encanta el mar. Fotografiar el mar, sus olas y movimientos, su fina brisa que te roza amenazante, invitándote a disfrutar de él. He estado una hora, descalzo, de pie, en la arena de una playa, son moverme, mirando el mar. Y ha sido casi de lo mejor que he hecho en esta vida. No tengo mar, marinero, tengo la pena guardada en cualquier parte de mi cuerpo que cuando decide ir al mar, no sabe como llorar por aquello que nunca supo apreciar. Es el mar de mi corazón. No conozco otro mejor.

sábado, 13 de noviembre de 2010

ALMA DE ESCRITOR

Tus ojos sirven para mirar. Sin embargo, me miras con el corazón. Tus oídos te ayudan a escuchar. Y me escuchas con la razón. No tengo alas y a veces... puedo volar. Camino cuando mis pies no quieren caminar. Te sueño en aquel lugar en que nunca hemos estado. Nunca mi amor la mentira puede negar, ni a contracorriente, intentar nadar. Porque la orilla no está en alta mar, y mis aletas las quisiste cortar. Contigo, las nubes pude tocar. La luna se negó a mirar cuando el sol quiso susurrar tu nombre. Supiste abrir con la llave de mi ser la puerta de la vanidad. Por la ventana se escapa el viento que, una vez libre, pierde su libertad. Existen lugares eternos donde el tiempo corre, sin parar, sin pensar en nadie. Narciso. Sólo se quiere a sí mismo. Jamás permitas a tu belleza naufragar. Se puede ahogar en cada suspiro que me quitas, para así poder respirar. Pero ahora que recuerdo... nadie se ahoga en el agua de tu querer. Quizá no posea un alma pura de escritor. Pero siguiendo tu camino, llegué a un lugar todavía por inventar, de casas blancas y ventanas y balcones azules. Un lugar que no existe para quien no ha estado allí. Mientras no hayamos tenido constancia de algo, seguramente, estará por inventar. Que nuestro fuego, aún está por apagar. Y si uno no quiere, el otro no puede. Por mucho que soples...

jueves, 11 de noviembre de 2010

AMORES PROHIBIDOS

Mundos prohibidos, imaginarios, llenos de amor y de pasión. La libertad de nuestros temores se trasnforma en el amor verdadero del cual podemos disfrutar hoy día... y parece que fue siempre así. Pero nada más lejos de la realidad. En la breve historia de la humanidad, casi todos los matrimonios eran por conveniencia, porque interesaban a los padres. Los hijos eran moneda de cambio para satisfacer los intereses de éstos. Y yo me pregunto: ¿De verdad ha cambiado esto en el actual siglo XXI? No lo tengo yo muy claro... Aún se pueden encontrar culturas y civilizaciones donde el amor está fuera de ellas, el amor está prohibido y el único cariño que existe es el material o el existencial. Y es una verdadera lástima. No poder elegir con quien vivir, a quien querer, a quien apreciar, bien sea por sexo, edad, religión, raza... me parece una auténtica aberración. No es que esté lanzando hoy al aire este pensamiento, dejándolo volar libre por el aire, por algún motivo especial. Simplemente me acordé de la historia, esa que conocemos por los libros, por el cine, por la televisión... y puesto que hoy el día ha sido duro de trabajo pero al final ha habido un final feliz, únicamente quería compartir lo realmente importante de este post: que lo más hermoso que tiene el ser humano es querer a sus semejantes, y no puede ni debe ser jamás secuestrado por el fanatismo de los incogruentes.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

DON MANUEL

Hacía tiempo que no me llamaban así. Hoy me lo han dicho tantas veces, que hasta me ha hecho gracia. Resulta que me ha llamado por teléfono una señorita muy amable intentándome vender no se qué póliza de seguro de una empresa que yo pensaba que era eléctrica, pero que por lo visto, ofrece muchos más servicios. Yo estaba con el teléfono en una oreja y la música en la otra, mientras leía en la pantalla con cierta concentración sobre el trabajo que estoy realizando. Aparte de que deberían revisar sus ficheros, pues me dijo la dirección postal de hace cinco años, esta plaga (entiendo que tengan que trabajar...) te regala todo, gratis no sé cuánto tiempo, y si no te gusta, lo puedes devolver y no pasa absolutamente nada... creo que ya no me creo estas cosas... el caso es que la señorita estaba ahí todo el rato que si Don Manuel, esto... Don Manuel, lo otro... Don Manuel, sin compromiso..., Don Manuel, Don Manuel...

Y me vino a la memoria un profesor que tuve allá por mis años mozos de instituto, llamado Don Francisco, de mote "El Chulo". No era temido por sus explicaciones, que por cierto, debo añadir que seguramente haya sido el mejor profesor de matemáticas que he tenido, si no por sus temibles actos y comportamientos en dichas clases. El primer día llegaba con su sonado y voluntario gesto de respirar lo más fuerte posible; como si siempre se le estuviera cayendo el moquillo, y él venga moquillo para arriba... seguidamente, movía la lengua por toda la boca haciendo que diera tres o cuatro vueltas por dentro de la misma, sacando brillo a sus dientes. Se quedaba fíjamente mirando la clase; todos acongojados porque no sabíamos cuál iba a ser su siguiente paso, y de pronto... cogía la tiza rápidamente y se ponía a explicar de una manera como diciendo: "voy sobrao...". Después miraba con soberbia y decía el nombre de su víctima para que saliera a la pizarra... si lo hacías mal, lo mejor que te podía pasar era que fueras humillado. "El Chulo" cerraba ventanas con fuerza, se paseaba por el pasillo central del aula y tenía un aire de superioridad enorme. Añadía siempre el Don o la Doña delante de nuestros nombres y te metía un miedo como pocos profesores sabían hacerlo. Cierto día, se me quedó mirando fíjamente la pasta delantera de mi carpeta, y tras unos segundos eternos y una sonrisa pícara, le dijo a toda la clase: "Dair estris, el grupo de Don Manuel..." en alusión a la pegatina que mi carpeta lucía. Y como una bala , recorrió el pasillo central del aula y se puso a explicar quedándose tan ancho. No he conocido a nadie tan chulo como "El Chulo"...

martes, 9 de noviembre de 2010

¡PAGA Y CALLA!

Antes de nada, quisiera decir que no pretendo tener problemas de copyright al publicar la portada en el blog, pues en el mismo libro indica que hay que pedir permiso... yo pongo aquí un enlace al blog de la escritora, del cual he cogido la fotografía del libro que aquí publico hoy. ¡Paga y calla! es una novela entretenida, amena, que no se hace larga ni pesada de leer. De hecho me la leí en una semana, hace ya unos días. No he podido comentarla antes. Sin ánimo de ofender a la escritora, digamos que la redacción no es buena, pues en muchas ocasiones se mezclan diálogos con narración sin guiones de separación, por poner un ejemplo. No voy a dar ahora una clase de gramática, pero cuando menos es incómodo en ciertas ocasiones este tipo de lectura. En cuanto a la temática, para mi gusto, no aborda lo suficiente la propia temática del libro. La protagonista tiene todo el rato presente que su actual pareja es un hombre maltratado por la injusta sociedad que protege a las mujeres, y la ex-pareja de éste sabe aprovecharse de ello. Se quedó con la casa, con la niña y éste debe pasarle manutención a ésta. El agravante viene cuando la protagonista se ve implicada y un juez dictamina que ella también debe de "colaborar" económicamente; debe pagar para que a esa niña no le falte de nada. Sin embargo, me pensaba que el libro hablaba más a fondo acerca de jueces, injusticias, barbaridades que se le podían ocurrir a la ex de su actual novio, y esto apenas lo toca. Es una novela entretenida en la cual la protagonista cuenta parte de su vida, se siente afectada por la situación, lo pasa mal con su pareja, tiene altibajos... pero que no entra demasiado en valorar el real problema. Nada que no sepamos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ PREOCUPARSE?

Nena, veo que este mundo te ha puesto triste. Algunas personas pueden ser malas, las cosas que hacen las cosas que dicen... Pero nena, yo enjuagaré esas lágrimas amargas y ahuyentaré esos miedos inquietos, que hacen que tus cielos azules se vuelvan grises.

¿Por qué te preocupas? Tiene que haber risa después del dolor, tiene que brillar el sol después de la lluvia, esas cosas siempre han sido así, así que, ¿por qué te preocupas ahora?

Cuando me deprimo me vuelvo hacia tí, y tu das sentido a lo que hago. Sé que no es difícil de decir, pero nena, justo cuando este mundo parece miserable y frío, nuestro amor empieza a brillar en rojo y oro, y todo lo demás no importa.

¿Por qué te preocupas? Tiene que haber risa después del dolor, tiene que brillar el sol después de la lluvia, esas cosas siempre han sido así, así que, ¿por qué te preocupas ahora?

domingo, 7 de noviembre de 2010

Y LA VIDA...

...sigue igual. Por mucho que nos empeñemos en lo contrario. Tenemos tanto que hacer que hasta llegamos a aburrirnos y a echar cosas de menos que nunca hemos tenido. Quizá por eso me levanté esta mañana con tanto dolor de cabeza. Tengo que tratar de quitarme tanta pereza de encima y poner más empeño en cada uno de mis actos. Seguramente, pueda aprovechar más el tiempo. Pero no olvidemos que vivir así para luego, un día cualquiera, no estar, es demasiado triste. La alegría con la que me gustaría estar a cada segundo se esfuma en cada esquina que mis pasos dejan atrás. Apenas sin tiempo, los deseos se convierten en obligaciones y las obligaciones en rutina, esa que nos hace esclavos del tiempo. Y vuelta a empezar. Una y otra vez. Y otra. Y maldita la noche que acorta la vida del día, que muestra su oscura alma tras los cristales de la desidia. Si estamos conformes con la duración de los segundos, seremos capaz de avanzar por buen camino. En caso contrario, iremos por el lugar equivocado. El único inconveniente es que nunca lo sabremos. Ni quizá lo sepamos en el más allá... si es que existe.

sábado, 6 de noviembre de 2010

LA TORTUGA AZUL

Aquí aprendí a bailar... si es que podemos llamar bailar a lo que hacía hace más de 15 años cuando iba de marcha a la Tortuga Azul. Este castillo albergaba dos discotecas, una grande y principal donde el "pinchadiscos" escogía música pachanguera de la época. La otra sala, más pequeñita pero con más toque de castillo en su interior, tenía otro estilo musical, más técnico, más house, más techno... mucho mejor. Mi hermano y yo, con algún que otro amigo, nos íbamos allí a pasar la noche discotequera del sábado y de algún que otro viernes. Casi siempre, por supuesto, en la sala pequeñita. Eran buenos tiempos, como casi todos los tiempos pasados. Además, había otra gran sala estilo medieval en plan cafetería-pub tranquila, con billar, mesas para sentarse... para las parejas, supongo. Tras unos años en decadencia, la Tortuga Azul es ahora un lugar de celebración de banquetes de bodas, bautizos, comuniones... hoy, el destino, quiso que recordara de nuevo aquel lugar. Bastante cambiado en cuanto a su uso, pero idéntico en cuanto aspecto, con los mismos árboles en los dos patios medievales que posee el castillo, con su pared de piedra, con su torre, sus ventanas, sus rejas en las puertas, sus letreros... Quizá esté haciendo publicidad, pero si algún día buscáis un lugar donde tomar una copa en plan tranquilo, la cafetería-pub sigue funcionando como antaño. Sólo tenéis que preguntar por la Tortuga Azul. O quizá seáis los invitados de la próxima boda que allí se celebre. En la foto solo sale parte del Castillo. Un día, con más tiempo, procuraré hacer un reportaje de este castillo. Merecerá la pena.

viernes, 5 de noviembre de 2010

EL ÚLTIMO VIAJE

De nuevo, miré a mi derecha y vi el asiento vacío. Es como si no me acostumbrara a notar tu ausencia. Sé que estoy sólo, sentado más lejos de tí cada segundo que pasa. Quizá sea indiferencia, quizá pretendo ignorar que no pasa nada. La libertad disimula mi estado de melancolía, y la necesidad es cómplice de la libertad. Me pregunto si el pasado será capaz de sustituir al futuro, ese que aún no conocemos. El resplandor de las farolas apenas alcanza las finas hojas de las palmeras. El resplandor de las farolas... buscan alcanzar la luz de tu mirada, la esquivan, se enfrenta a ella y en ese momento, se da cuenta de su derrota. Un resplandor no puede llegar más allá que la propia sombra que genera. De nuevo, a lo largo de ese paseo, me sentí un ser tragado por la oscuridad que buscaba la salida con la creación de lo inexistente. No se puede crear algo que ya existe, ni se puede crear nada que dejó de existir hace mucho tiempo. Es como caer en la misma trampa una y otra vez, y otra, y otra... y a pesar de todo, sigo sin darme cuenta. Seguramente, a tí te pase igual.

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿UNA PARTIDITA?

Que si no queréis... no pasa nada. El caso es que para cuando el blog cumpliera un año quería hacer algo especial, y después de tantear el terreno y darle vueltas, decidí crear otro blog en el cual podamos interpretar un personaje, como en una película, según las acciones de quienes mueven sus hilos y de, como no, el siempre presente azar. Un juego de rol en un blog. ¿Que no sale bien? Pues ya tengo un blog de mitología griega. Fuera como fuese, el blog ya está creado y la idea lanzada, y no hace falta que seamos 500 para emprender una aventura. ¿Por qué la mitología griega? Pues porque es una de mis pasiones, porque me gusta. Y porque no se me ha ocurrido otra cosa mejor, sobre todo al desempolvar viejos recuerdos de hace más de media vida y vi mi libro-juego del Oráculo. ¿Cómo se juega? Alguien explica una situación y los personajes deciden qué hacer. Y en función de sus actos, el creador del universo de los personajes, en función de sus características y del azar, conseguirán lo que se proponen o no lo conseguirán. Porque las características del personaje influyen, pero no siempre el más fuerte puede levantar la piedra más grande. El compromiso, se irá viendo con el tiempo, pero en principio, semanal parece una buena idea. El único problema que veo es la privacidad, textos o mensajes que el creador del universo tenga que dar únicamente a un jugador, terminarán sabiéndolo todos si lo leen. Lo único que se puede hacer es avisar de que los comentarios de cierto post van únicamente para un jugador determinado. Igual pasa con las tiradas de dados. Los jugadores deben creer en el creador de que la tirada de dado es la que éste dice que ha sido... No me enrollo más. Más pistas en: http://buscandoeloraculo.blogspot.com. A partir de ahora, tras este inciso, este blog sigue su camino, y el oráculo continuará con el suyo. Si es que los Dioses, héroes y ninfas tienen ganas de participar...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

CUMPLEAÑOS FELIZ... QUERIDO BLOG

Y de regalo... un cambio de imagen. Empezaste siendo un blog solitario, como la gran mayoría. Aprendiste a pensar, a protestar, a reivindicar las injusticias que los demás eran incapaz de ver. Te volviste algo cínico, irónico, irrespetuoso con la realidad. Después, enseñaste a los demás que la verdad puede doler. Supiste crear arte y te copiaste de otros blogs amigos. Y éstos, te apoyaron. Fuiste siempre fiel a tu estilo. Causaste lágrimas a quien escribe, y seguramente puede que también a quien lee. Vieron que tu corazón es noble, que las palabras son tu único poder. Pediste justicia, te relacionaste con quien quiso. No todos tienen que entender tus pensamientos. Pero eso lo supiste respetar. 365 días expresando amor, amistad, dolor, paz, benevolencia, incomprensión, sabiduría, arte, ironía, omnipotencia, saber estar, soledad, sueños, esperanza, penas y alegrías. Más de 400 fotos mostradas al mundo... eres un sueño hecho realidad, que me ha abierto la posibilidad de conocer gente maravillosa, que me ha hecho ver que puedo ser constante, luchar por lo que quiero, no defraudar mis ideales, pensar en rebeldía, decir ciertas cosas que mi timidez me robaba con las manos de mi ingénua alma. De mi no suelen decir cosas buenas, ni quizá tampoco malas. Pero sí me han dicho muchas veces que tengo un alma noble. Eso es lo que más me enorgullece. Si he podido mantener este blog durante 365, es que puedo hacer más cosas que me proponga. Cumpleaños feliz... mi querido blog.

martes, 2 de noviembre de 2010

CINCO METROS DETRÁS DE TI

Casualmente dormía con los ojos entreabiertos, ya que mis sueños se cierran a cal y canto al mismo tiempo que mis ojos. La forma más cruel de soñar es cuando tenemos los ojos abiertos. También es la forma más extraña de mentirse. Al menos, durmiendo, nos lo creemos. Cinco metros es la distancia exacta para no perderte de vista a la vez que sirve para no poder tocarte ni uno de tus misteriosos pensamientos. Chocamos contra los ladrillos de las ideas absurdas, y al saltar, los techos son tan bajos como el resplandor de un triste amanecer. Parece que siempre estoy a cinco metros detrás de tí. Injusta distancia para quien lo da todo, insuficiente para quien espera recibir algo a cambio de algo menos. La ciudad está llena de paredes insensibles que hacen que casi todas las cosas estén a cinco metros detrás de tí. No corras. No te podrás alejar mucho, no podrás distanciar el tiempo que tardaré en volver a soñar, con los ojos entreabiertos, intentando no confundir realidad con ficción. Porque la ficción, mientras existe, es real, y creo recordar que nunca nadie me ha mentido mientras soñaba. Extraña sensación, cuando la única verdad es que al despertar... todo vuelve a ser mentira.

lunes, 1 de noviembre de 2010

LOS OJOS QUE TE VEN LLORAR

Empezaste a llorar, como de costumbre. Infiel a las mentiras que derraman las espinas punzantes de tus labios rosas. Los días mantienen vivos los recuerdos de la soledad que nos une tras una impía pared. Colores simples. Colores llanos. Lisos. Esos ojos... esconden una tímida sonrisa, quizá irrelevante, pero que dice mucho del sabor de tus lágrimas. No sé qué hacer. Tampoco sé qué decir. Porque a veces no te entiendo, ni entiendo nada de lo que observo a mi alrededor. No me vale el cansancio, si acaso tus lágrimas son producidas por el mismo. Porque mi hastío podría ser mucho mayor. No me vale el conformismo, ese que me consta que tú no guardas en ningún rincón oculto de cualquier armario viejo. Tus ojos lo dicen todo. Una dulzura que hace tiempo que no veo en tí, quizá transformada en pena. Si tus ojos lloran, los ojos que te ven llorar sufren, actúan de transmisor entre la maldad de la vida y la bondad del interior de los cuerpos. Y sufren. Hasta el punto de no querer volver a ver nada en esta vida. Y sufren, se emocionan, piensan y caen, y entonces vuelven a levantarse para continuar el camino. Porque únicamente hay dos opciones. Retirarse o volver al camino para dentro de unas horas, unos días, unas semanas... unos instantes, quizá, volver a sufrir. Para ser siempre los ojos que te ven llorar...