lunes, 6 de septiembre de 2010

PASOS

La curiosidad mató al curioso, porque no todos los gatos padecen este instinto ni todos los animales son capaces de justificarlos. Y no olvidemos que los humanos somos los animales más pseudo-inteligentes que existen. No hay nada que nos excite tanto como el saber dónde termina algo que hemos visto empezar. Como unos simples pasos en la arena, unas huellas en la pintura del mar, unos sentimientos en la orilla de nuestro corazón. Yo te sigo, él me sigue y tú lo sigues a él; sin desfallecer, pensando en llegar al final, pero nunca deseándolo. Sintiendo el agua por entre los dedos mezclados con la arena, con las piedras, con el sonido de las olas. Ahora, que finaliza el verano, llega el momento de valorar los momentos perdidos y los olvidados. Los momentos malos y los menos malos, intentando no olvidar los buenos cada día que pasa. Te recordaré como un verano más. Simplemente.
En el fondo, no somos más que pasos, dirigidos hacia ningún lado en concreto, pero necesarios para que la vida tenga un final. Nadie sabe donde estará su último paso, su última zancada ni el tamaño de ésta. Y mientras caminamos, somos incapaces de observar a nuestro alrededor, se nos escapan los matices de todo aquello que nos rodea, impasible, estático, erosionado por el viento, ignorado por la velocidad a la cual movemos los pies. Dudo que exista algo más exótico que un pie normal y corriente de cualquiera que se atreva a caminar por la ciudad. O por el pueblo. O por el campo. O por la playa. De nuevo, tus pasos, me han llevado hasta aquí, y ahora, tras una pausa, volveré a trazar un nuevo camino, sólo, acompañado... no sé. Depende de a dónde te lleven tus pasos...

1 comentario:

  1. La vida quizás sea eso, una continua sucesión de pasos que nos llevan quien sabe a donde. Cuando nacemos seguimos unos pasos prefijados, que algún predecesor dejaría tras de sí marcando el camino a las nuevas generaciones. Sólo unos pocos nos atrevemos a salirnos de la hilera, romper con esa fila de seres autómatas que discurren por la vida sin más ánimo que el de sobrevivir a duras penas...

    está bien de vez en cuando salirse del camino, presas de esa curiosidad que tú bien mencionas... y es que la normalidad a menudo resulta tediosa.

    Ánimo, que septiembre es un mal mes para los soñadores.

    Besos

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