jueves, 19 de agosto de 2010

UN MINUTO DE MI ETERNIDAD

Me encantan las fortalezas y los castillos, las historias mediavales, las luchas entre caballeros armados buscando a sus princesas, enfrentándose a los dragones y combatiendo la magia, casi siempre usada para vivir el mal. Las historias de épocas pasadas existen en nuestra imaginación, pues es el lector el que imagina el mundo que se le intenta narrar. Daría un minuto de mi eternidad por estar toda una vida abrazando la locura de la magia y de la fantasía. Esa que siempre ha existido, pero que no todos saben ver o reconocer cuando contemplan un castillo, un pueblo, una aldea, la corona de un príncipe o el beso de una princesa. Una vez tuve un sueño leído en forma de poesía: ser princesa prometida, luchar por lo que más quiero, ser el último o el primero en buscar una nueva vida, que sin ti mi dios no existe, que contigo tu dios renace, que el que lucha, vive y nace, y a estar sin ti no resiste. Dicen que también me defiendo con la poesía, pero ni de lejos soy poeta; si acaso, lector de día y por la noche, escritor mediocre, y si tú me respetas te regalo mi alma lenta. Un minuto de mi eternidad es un lugar mágico en el que dicho minuto se convierte en pocos segundos mientras te dejas llevar por la pluma de una dama que escribe con los ojos cerrados porque abre tanto su corazón que vislumbra hasta al más ciego que quiere pasar dicha eternidad con mi dama predilecta. Mi eternidad se hace pequeña al lado de tu minuto, grande como el océano, llenos de sentiemientos como la madre que acaba de tener un hijo. Felicidades. Danos más minutos de esos que tú sabes... le eternidad será entonces más corta.

3 comentarios:

  1. es importante trasportarnos con nuestra imaginación a esos mundos mágicos en donde todo era más absoluto,yo tambien disfruto soñando, pero más disfruto viendo esos castillos, esas fortalezas e imaginandome como era esa vida.
    aunque si vemos la cruda realidad no eran épocas tan plácidas ni románticas.
    pero me quedo con lo lindo,un beso.

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  2. Gracias por involucrarte en mi pequeño mundo de épocas remotas,en el que las damas poseían tímidos corazones soñadores y los caballeros galentes todavía cortejaban a sus damas de forma sutil y elegante.

    Tus palabras me han echo ruborizar tras el abanico... ese que has descrito es mi mundo. En él no quedan ya dragones, pero sí grandes y suntuosas propiedades, damas vestidas con corset y muselinas, caballeros con cravat y mil y una normas de decoro. Y sí, prefiero vivir en mi universo paralelo, en el que soy feliz, y no en este mundo mediocre y echado a perder.

    Ahhhhh se me olvidaba puntualizar algo: en tu comentario has dicho que agradeces que visite tu blod "de vez en cuando", cuando el tiempo me lo permite...

    Entra en mi saloncito y fíjate abajo de todo, en qué parcela queda tu blog. Cada vez que veo que has publicado algo estoy por estos lares, aunque es cierto que no siempre comento, porque a veces creo que sobran las palabras y otras muchas pienso que quizás ver continuamente mi nombre comentando tras cada entrada tuya acabe cansándote.

    Bueno, no me extiendo más, que tengo fama de hacer unos comentarios muuuuy extensos.
    Besos y nos leemos, caballero.

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  3. Me halagan tus palabras, y sé que mi blog tiene un lugar privilegiado dentro del tuyo, y te lo agradezco. Cuando me refiero a de vez en cuando quiero decir cuando tu tiempo te lo permite, pues el tiempo es muy valioso en manos de quien no quiere desperdiciarlo. Además, hay que ser modestos y no creernos ahora que somos los mejores y que mis entradas son esperadas por miles de personas... ¿no crees? En estos casos, prefiero calidad a cantidad.

    Por eso sé que aunque no comentes, me lees. Las visitas del blog crecen, y las voy revisando de vez en cuando. Ya sabes que madre no hay más que una, y sé que me lee siempre. Después de ella creo que nadie te hace sombra. Quizá si tuviera hermanas... Gracis por tu premio, por eso anoche le hice un huequecito en mi estantería gris.

    Pero siendo sincero... prefiero que comentes, porque cuando veo un comentario a alguna de mis entradas me siento un poquito mejor al pensar que no sólo me leen, sino que me escriben. Y la soledad es el sentimiento más joven que se empeña en hacernos más viejos cada día.

    Gracias a carli que también se ha animado a escribir y como siempre, agradezco a todos sus palabras. Como siempre digo, estamos para aprender y también aprenderé de tus comentarios. Cualquier palabra bella nos hace reflexionar.

    Besos.

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