jueves, 5 de agosto de 2010

LA SEÑORITA AMALIA

El COU no me lo saqué porque desde tercero de BUP no me explicaron nunca bien la Física y la Química. Aún así, en tercero aprobé esta asignatura, que comprendía ambas materias, pero suspendí Ciencias y me matriculé en COU con las Ciencias de tercero sin aprobar. En COU tenía siete asignaturas, además de las Ciencias de tercero, y totalmente desmotivado, aunque esforzándome al máximo (y a mi manera) obtuve todo un récord. Siete de siete... suspensos. Pleno. En el segundo trimestre me decidí a estudiar FPII de informática, para lo cual necesitaba aprobar la asignatura de Ciencias de tercero. Exceptuando dicha asignatura, que en COU no llegué a suspender, me quité la presión y empezaron a llegar los buenos resultados. Las asignaturas de COU eran Matemáticas, Física, Química, Lengua, Inglés, Dibujo y Filosofía. Remonté el vuelo en Inglés, que siempre se me ha dado bien, y en Matemáticas, que también me he defendido bien. Toda materia con un buen profesor y unas explicaciones concisas tendrá asímismo buenos estudiantes. En el tercer trimestre me quedaron tres... o quizá debiera decir dos. No conseguí aprobar ni la Física ni la Química. Era obvio. Todavía recuerdo aquella profesora de muy baja estatura, con gafas anchas, pelo blanco y bata recortada que impartía la física... o era la química, no recuerdo. Da igual: se explicaba como un libro cerrado. Pero a quien no puedo olvidar es a Doña Amalia (o era Amelia...) que, tras entregar la nota de junio me encuentro con que yo había aprobado su asignatura: la Lengua. Y con buena nota, al igual que el Inglés, el Dibujo y las Matemáticas. Sólo sufrí en Filosofía. Al ver mi examen aprobado le protesté el suspenso que me había puesto, y su respuesta fue rotunda: "Te suspendo para que, el próximo curso, en vez de repetir COU con dos asignaturas, repitas con tres y así no te aburras tanto". En COU, si suspendías más de tres asignaturas, repetías el curso entero, pero si suspendías tres o menos, te podías matricular sólo en aquellas que no habías conseguido aprobar. Dieciocho años después de aquello, cuando ya ni existe aquél descampado que utilizaba para ir al instituto, esto es sólo una anécdota, pero en su momento me dolió (vamos, una putada en toda regla), no por el hecho de suspender una asignatura que, al fin y al cabo, estaba aprobada, sino por la forma en que sucedió y que, sin ningún tipo de acritud hacia aquella profesora, me pregunto qué es lo que en realidad intentaba conseguir con no darme el aprobado. De hecho, me sigo preguntando si esperaba tenerme como alumno al siguiente curso académico en el cual, como estaba previsto, no aparecí por aquel instituto pues ya tenía otros planes de futuro decididos. Aún así, sigue sin ser lo mismo decir que tengo el COU terminado a falta de tres asignaturas que a falta de dos. Cuando menos, redujo mi estima hacia ciertos profesores mientras que consiguió aumentar mi autoestima...

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