domingo, 1 de agosto de 2010

EL CHICO DE LOS "PORQUÉS"

Había una vez un muchacho que a todo lo que se le ocurria preguntaba el por qué. ¿Por qué no cenamos en casa de la abuela? ¿Por qué no te gustan los tomates? ¿Por qué no vamos mañana a comprar un nuevo televisor? ¿Por qué...? ¿Por qué...? La familia del muchacho estaba empezando a preocuparse ya que, un niño, es normal que pregunte pues está en edad de conocer, pero un chaval adolescente ya debe de comprender ciertas cosas y no preguntar tanto, sino reflexionar por sí mismo las posibilidades y las opciones que la gente tiene por delante. Un día, cuando el chico hizo otra de sus típicas preguntas, su hermano le contestó que si por una vez, no se podía parar un poco a pensar cuál podría ser la posible respuesta antes de lanzar la pregunta, y que escrutara cada una de las posibles opciones que se abrían ante su pregunta. El chico se quedó con la mirada extraviada y la boca entreabierta, como intentando comprender lo que estaban intentando decirle. Y sólo tardó unos segundos en preguntar: ¿por qué? Una vez más, tocaba resignarse. Cualquier intento de que su hermano comprendiera, iba a ser inútil, ya que éste nunca iba a tener dos dedos de frente para entender lo que, quizá, seguramente, estaban intentando que comprendiera: que nadie es dueño del tiempo de nadie. Pero es que hay cosas que son imposibles de comprender para el chico de los "porqués", aunque le abran la cabeza con un hacha y le metan las ideas dentro de la misma por la fuerza...

2 comentarios:

  1. Hay muchas personas, que no comprenden nada, por mucho que se lo espliques. Es mejor dejarlas sin hacerle demasiado caso, porque si no...

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  2. Vaya, quizás todos tengamos a nuestro alrededor otro "chico de los porqués", aunque no siempre tengamos la paciencia para mirarlo y hacerle pensar.
    A veces es necesario comprender que la vida es una constante pregunta y que la mayor parte del tiempo no existe o no es necesaria una respuesta.

    Abrazos

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