viernes, 16 de julio de 2010

CON LA MENTE EN BLANCO

Con la mente en blanco, sin apenas ideas que transmitir, me veo como alguien que acaba de perder a un ser querido por alguna razón absurda. Lleno de odio y rencor, reflexivo en todas mis esquinas, esquivo en todas mis reflexiones. Yo no soy así. Yo no saco punta a cada detalle, a cada hecho o a cada error para crear ese clima de crispación que, queriendo o sin querer, se puede generar en situaciones tan delicadas. Lo digo una vez más, y creo que ya lo he dicho un número indeterminado de veces, que no pido ni que se me entienda ni que se me comprenda. Sólo pido que se me respete. Soy como soy y eso difícilmente puede cambiar. De la misma manera, yo no trato tampoco de cambiar a nadie. Hay cosas que no entiendo, pero no por eso voy a tratar de cambiarlas. Sería antinatural cambiar a alguien que lleva 30 años siendo como es. Bastante tengo con respetarlo. Me da mucha rabia que me tomen por tonto, y eso no lo voy a tolerar. Y si además aprovechan la ocasión para tirar "chinas", la verdad, a veces me pregunto qué es lo que he hecho mal para merecer tamaño despropósito. Ya lo dije en estos días anteriores: que por fuera se me vea bien no significa que realmente esté bien. Y si eso, no lo quieren comprender... Quizá esté algo susceptible, pero me siento como esas luces que van hacia ninguna parte...

1 comentario:

  1. No sé Manolo... Todos tenemos nuestros momentos malos... Empeñarse en nadar en el lodo es un error. Es lo que tiene la tristeza, es muy adictiva... Piensa que nada es tan terrible como para no coger aquello que te gusta o quieres...

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