sábado, 31 de julio de 2010

¿QUERER ES POSEER?

Cogí la taza de café con la mano derecha. Mi mirada, pensativa, dirigía las pupilas al otro lado del cristal. La tarde era excelente, pues me gustaba escuchar las gotas de lluvia al golpear contra los cristales.
- ¿Sabes? - dije así, de improvisto - Estaba pensando en cómo poseer a una persona.
Los coches pasaban rozando las gotas de agua con los faros. Odiaba a los coches con las luces demasiado claras.
- Es fácil. Simplemente intenta que esté siempre contigo.
- Pero eso no es justo. Si yo no quiero estar con alguien en un momento, con el tiempo es posible que no quiera estar nunca.
Su compañero sentimental no lograba entender el concepto. Finalmente dijo:
- Si te acusan de no estar siempre a mi lado cuando yo lo necesito, sería el primero en decir que no me quieres. Aunque podría ser todo lo contrario...
- Ese no es el problema. La cuestión es si piensas en algo como el amor y la forma que éste tiene de poseer. ¿Querer es poseer?
El silencio se apoderó por unos momentos de aquella sala. Miré la taza de café y la dejé sobre el platillo. Necesitaba comprender los momentos de intimidad que había tenido durante estos años. Habiendo tenido momentos buenos, otros habían sido puro egoísmo. No siempre me he sentido libre de hacer lo que he querido. Por no decir del enorme crecimiento de la timidez que eso me ha llevado a lo largo de estos años. Es como si tuviera miedo a hacer lo que me gusta...
- Además, no me gusta el café - añadí mientras otro de esos malditos coches alumbraba la tristeza de mi forzada mirada.

viernes, 30 de julio de 2010

LA VOZ DE LA EXPERIENCIA

Alma tranquila, paciencia infinita, y sobre todo, paz interior. Por un lado, la quietud, la voz de la experiencia, alguien en quien fijarse y que, en mi infancia y adolescencia, supo abrir camino a los que veníamos detrás. El Dios de los creyentes quiso que esto fuera así. Casi siempre serio pero feliz a la vez. Su felicidad era reflejo de la sencillez que tenemos todos. En este caso, los cuatro, pero podríamos haber sido más. Afortunadamente, no hemos sido menos. Nunca lo he considerado ambicioso, y sí generoso para con los demás, sin ser demasiado condescendiente. A mis treinta y cinco, le sigo teniendo el mayor de los respetos y la misma admiración de siempre. Supo defenderme, a su manera, de todos mis males; me formó como persona, alargando la sombra de mis padres, integrándome en demasiados aspectos de esta sociedad, que fui descubriendo tan bien gracias a él. Porque creo que yo mismo no hubiera servido para ser el primogénito, y estoy en el lugar que, como dije antes, los Dioses quisieron que estuviera; en cierto modo, los primogénitos deben ser los primeros en dar ejemplo. Y tanto mi madre como mi padre, también lo son. Se nota: son la voz de la experiencia, por lo que sigo teniendo en mi vida tres hermanos mayores.

jueves, 29 de julio de 2010

EL FUNAMBULISTA

Hasta la luna quiso ver, esta mañana temprano, al funambulista hacer sus equilibrios sobre el frágil alambre del amanecer. Siempre me he preguntado cuánto dura un amanecer. Y hoy encontré la respuesta: dura el tiempo justo para no poder hacer una foto. Esperas a que salga el sol tras las montañas, tras el horizonte, y esperas, y esperas, y llega un momento que consideras que ya ha salido, con lo cual es casi imposible fotografiar el amanecer; con suerte puedes conseguir fotografías decentes con el sol.

Me siento como un funambulista. Raro es el día que no tengo que hacer equilibrios para intentar no caer. Seguramente, un día caiga, y depende del lado en que caiga y de la forma de caer, mi reacción puede ser de una u otra forma. El funambulista necesita concentración, observar cada instante, analizar cómo colocar el pie, anticipar cómo puede ser su próximo paso, tener un equilibrio excepcional, nunca mirar hacia abajo, siempre al frente, y sobre todo, no perder de vista su camino. Justamente lo que necesito yo. Y tantas condiciones a la vez se hace realmente complicado intentar no defraudarlas. Pero reconozco, pecando hoy de cierto egoísmo y dejando a un lado mi posible perfil engreído, que tengo un mérito añadido: y es que además, me ponen la zancadilla cada tres pasos que doy. Lo extraño es que no me haya caído ya, que ni la luna es capaz de coger el sueño y el sol admira cada una de mis zancadas de la expectativa creada...

miércoles, 28 de julio de 2010

VIVIR PARA TRABAJAR...

...o trabajar para vivir. Esta tarde me dijeron que vivo para trabajar. Me duele que me digan cosas que no son, más aún cuando se sabe, quien realmente me conoce, que me esfuerzo por lo que realmente me importa. Y después de pensar un rato, no quiero creer que esa afirmación pueda ser cierta: es totalmente contraria a mi filosofía. Se trabaja para poder vivir dignamente, y además, se tiene que trabajar lo justo. Aunque en cierto modo, admiro a aquellos que son capaces de trabajar 16 horas al día los siete días de la semana, no deja de ser una incongruencia pues son personas esclavas de sí mismas y que, un día, les llegará la hora como a todos, y nadie podrá decir que al menos han sido felices. Libres sí, pues es elección únicamente de ellos. Pero felices... permitidme que lo dude. Si yo estoy 12 horas sentado delante de una pantalla de ordenador no es para hacer lo que en realidad me gustaría hacer con un ordenador: leer en internet, escribir un libro, jugar a algún juego, hablar con los amigos... ese tipo de cosas las tengo casi restringidas porque es lo que me ha tocado. Desgraciadamente, mis aficiones y mi trabajo están ligados por un mismo aparato, y entonces llegan a confundirse los términos. Pero ojalá pudiera leer más sentado en un parque, pasear más, viajar más, aprender más a fotografiar los momentos de la vida... ojalá. Y si al menos pudiera decir que trabajo mucho para hacerme rico... creo que si tuviera esa posibilidad, no la aceptaría. Me conformaría con trabajar lo justo si me garantizaran que fuera a morir de lo que tendría que morir todo el mundo: de viejo. Y mientras tanto, a disfrutar de la vida, que se nos va sin darnos cuenta...

martes, 27 de julio de 2010

MAYORÍA

No siempre lo que diga la mayoría tiene por qué ser lo mejor. No siempre ser una minoría tiene por qué ser una desventaja. Ser minoría nos hace enorgullecernos de aquello de lo que a la mayoría de la gente no le gusta o no comparte. No por haber más flores amarillas en el campo, éstas deben ser las más bonitas. A veces, me gusta ir contra corriente. Me gusta sentirme único, el único de toda la gente que conozco que tiene determinados gustos o determinadas preferencias. Las frases célebres son de un determinado autor. Después, la mayoría intenta hacerlas suyas. Y si la mayoría va a tirarse por un pozo, yo no voy a ser un borrego y no voy a hacer lo que hace la mayoría. Sólo debemos hacer lo que nos dicte nuestro corazón, nuestra conciencia, y si la tenemos un poco oscura... entonces creo que sí, que puede ser bueno dejarse llevar por la mayoría. Quien sabe, quizá soy yo el primer ignorante que hace lo que hace la mayoría. Quizá. Aunque es probable que no lo sepa. No sé quien dijo una vez, que toda persona, para realizarse, tiene que tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Después de esto, puede morir tranquilo o tranquila. Quizá esto lo haya hecho ya la mayoría y yo aún no cumplo con ninguna de las tres premisas. Puesto que las dos primeras están difíciles, voy a ir informándome sobre cómo plantar un árbol y que pueda crecer felizmente. Al menos, nos reconciliaremos con la naturaleza...

lunes, 26 de julio de 2010

1001 RAZONES PARA SONREIR

A veces, nos cuesta un mundo encontrar una única razón para sonreir. Otras veces, nos basta un instante para encontrar cientos de razones para sonreir. Todo depende del punto de vista con el cual veamos las circunstancias. Personalmente, procuro ser optimista, poner buena cara, ofrecer la otra mejilla. Ya llevo así un tiempo, y me consta que hay gente que no termina de verlo. Todos tenemos problemas que nos pueden provocar cambios de humor. Sin embargo, eso no puede ser constante, de por vida, eterno, indivisible, siempre presente. Porque nuestra tendencia es autodefendernos, y eso, al final, nos puede llevar a hacer cualquier cosa, y cada vez nos lo ponen más fácil. En uno de los blogs que sigo (gracias Diego) encontré una lectura espectacular. La descripción perfecta de una palabra, de un tipo de persona: "Personas que no quieren, sino que poseen. Personas que negocian por todo y con todos. Personas que creen que su cura está en su propia enfermedad. Personas que no ceden, pero no nos equivoquemos, porque no renuncian a nada. Personas cuya mayor condena es la necesidad primordial que tienen de ser generosos compartiendo su (pobre, diría yo) existencia. Personas que no renuncian ni a su propio egoísmo". Es la definición más brillante de egoísta que he leído en mi vida. El problema es que cuando lo he leído, me ha venido gente a la cabeza... ¿por qué será? Creo que nos rodean más de lo que parece... Olvidemos a los egoístas y contemplemos los molinos de Campo de Criptana. Una razón para sonreir...

domingo, 25 de julio de 2010

LA MISA DE LOS RICOS

No podemos remediarlo: nos gusta el protagonismo. Día grande en España; el día de Santiago. Y en lugar de dejar que el peregrino, con su lucha y sudor, con su fe, sea el protagonista de tal acontecimiento, tras dos horas interminables de misa no hemos visto otra cosa en la tele (si es que la cadena escogida era la que transmitía dicha misa...) que obispos con la cara regordeta, políticos con el semblante serio (con lo agusto que estarían en el chalet...) y otras diversas personalidades, las cuales, además, rodeadas de cinismo, le piden al apóstol que acaben con la crisis y que ayuden a los pobres y a ellos mismos. ¿A ellos mismos de qué? No creo yo que la crisis la estén sufriendo ellos. Les basta con llegar en su avión privado a Santiago de Compostela, alojarse en el mejor hotel, vestirse con sus mejores galas, soltar el discurso y a vivir. Aunque yo sea cristiano, ya lo dije en otras ocasiones: creo a mi manera. Y en esto que nos venden, no creo. Porque el que realmente deja ingresos en estas "pseudo-fiestas" religiosas es el ciudadano de a pie, más o menos rico, pero con su trabajo, sus problemas, que probablemente haya tenido que pedir días de vacaciones para poder estar hoy allí, en Santiago, para después no poder entrar en la catedral pues es más importante que estén los que tienen que aparentar. Así que no pidamos nada al Apóstol, que demasiado cansado está ya al conseguir que España, al menos, gane el mundial de fútbol. Y en cierto modo, esto le ha dado alegría a los españoles, así que mejor ni nos quejemos. Porque me atrevería a decir que el fútbol no deja de ser otra religión que ya quisiera el cristianismo poder igualar en número de seguidores... En fin, que Dios los cría (nunca mejor dicho) y ellos se juntan...

sábado, 24 de julio de 2010

SILENCIOS EN EL AIRE...

...que asemejan ser laberintos de incredulidad. Laberintos en los que la única salida es proponérselo con fuerza y coraje y disponerse a atravesar las páredes. De la fragilidad de las mismas depende el daño posterior. Y tras el daño, veremos el tamaño de las heridas. Apariencias triviales, jocosas, normales u odiosas, como si todo fuera normal. Y en verdad, no existe la buena voluntad. No es tan difícil ser feliz, sólo basta con querer serlo, sorteando las trabas que nos puedan poner, pero de la mano. Y si mi mano se ha soltado, si no hacen por donde buscarla, llega un momento en que el brazo no se puede estirar más. Con lo fácil que es ser feliz... sobre todo cuando se quiere ser feliz. Siempre dije que casi nadie es digno de admiración. Ni el cantante del cual somos los mayores fans, ni el político que más se identifica con nuestras ideas, ni el deportista que más triunfos da a nuestro equipo. ¿Merece la pena admirar a gente así? Creo que no. Admirables son aquellos que dejan todo y se van a curar enfermos al tercer mundo poniendo en peligro su propia vida, teniendo, seguramente, una carrera profesional sobresaliente. Admirables son aquellos que no tienen para comer pero no saben estar el uno sin el otro, en la más mísera pobreza. Seguramente, jamás sea admirado. Por eso sólo pido, al menos, ser feliz.

jueves, 22 de julio de 2010

PINTADAS EN LA PARED

Agarré el picaporte con fuerza, lo giré y empujé la puerta hacia adelante. Allí estaba ella, tranquila, risueña, mirando ausente, como si la cosa no fuera con ella.
- No lo entiendo - le dije sin pensarlo dos veces.
Su reacción fue nula. En aquel momento, me acordé de los ojos que son capaces de dibujar esas miradas que se quedan perennes en las paredes de la ciudad.
- Me gustaría tanto que me entendieras... - continué diciendo. No sabía qué es lo siguiente que podría decirle. La verdad es que se encontraba tan bien que mi corazón empezaba a entenderla un poco mejor.
- ¿Sabes? Tienes suerte. Espero que algún día puedas entenderlo - Mi voz empezaba entonces a flaquear, y decidí guardar silencio unos instantes. Instantes demasiado largos, pues mi hermano apareció.
- ¿Cuándo te vas? - me preguntó así, sin más.
Me quedé mirándolo un momento, y de nuevo giré mi cabeza hacia ella. "Aún te quedan muchas cosas por aprender", le dije mentalmente. De todas formas, no me iba a entender...
- Me marcho mañana, aunque es probable que vuelva pronto.
Rebeca pareció entenderme al pronunciar aquellas palabras. Esbozó una sonrisa y dio una patada con cierta rabia al aire. Para ella, todos éramos como pintadas en la pared. Qué otra cosa podía hacer una niña con apenas cuatro meses de vida...

UN LUGAR PARA NACER

Nacemos en un lugar muy concreto para luego vivir en otros lugares muy distintos. Aquí nací yo, según mi madre. Aprovechando que estoy pasando unos días en mi tierra, partí en busca de un poco de diversión con una de mis pasiones: la fotografía. Me he llevado una decepción al ver que, el antiguo hospital, hoy uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad usado para otros menesteres, no tenía la iluminación que debiera. Desconozco el motivo, pero no desfalleceré en mis intentos. Además, hoy la luna acompañaba e invitaba a ser fotografiada junto a cualquier monumento. Al final, no me ha quedado otra que confiar en mi pulso (a veces me da buenos resultados) y al llegar a casa y ver las fotografías, debo reconocer que hay alguna interesante. Esta en concreto salió algo clara, así que se recurre al photoshop y sin problema, me ha quedado hasta algo tétrica. Aprovecho para decir que los consejos se dan para ser seguidos, y que un consejo no lo da un enemigo... así que a buen entendedor... Procuraré seguir todos los consejos que voy recibiendo y creo que el primero (y muy bueno) es hacer de este blog una afición, un hobby, y que no se convierta en una obsesión. Bueno, pues por algo se empieza. De todas formas, si no escribo a diario, como que me falta algo... pero ya no me preocuparé si se queda algún día suelto sin escribir. Espero seguir recibiendo buenos consejos, y espero poder seguir leyendo todos los blogs que creo que merecen la pena, aquellos que sigo con asiduidad (espero no haberme inventado un "palabro"...).

miércoles, 21 de julio de 2010

UNA PESADA CARGA

Ayer tuve un día difícil. Además, llegué tarde a casa y al final, decidí no escribir nada y descansar cuanto antes. Llegué más tarde de lo previsto pero era irremediablemente algo que no se podía saber. Me siento como si llevara una pesada carga sobre mis hombros, y, para mi sorpresa, ahora observo que este modesto blog tiene más repercusión de la que en un principio podría esperar. Llevo unas semanas que supero las 40 visitas de media al día (y me quedo corto...). Los comentarios son cada vez más habituales y, seguramente, mis palabras más expresivas. Coincide en que estoy en una época más sentimental y dicen que sé expresarme medianamente bien (seguiré siendo todo lo modesto que pueda), y ahora me pregunto qué pasará cuando escriba otro tipo de entradas en el blog, si seguiré con este ritmo de visitas o, por el contrario, me tendré que hacer con otro tipo de público. Esto no significa que de la noche a la mañana vaya a cambiar radicalmente el rumbo del blog. Seguiré en esta linea y seguirá habiendo rachas que marquen el camino (verano, navidad, semana santa...); entre período y período, seguiré dibujando pinceladas de la vida. Esta noche, más... aunque no puedo asegurar que sea mejor.

lunes, 19 de julio de 2010

CEBOLLA Y SANGRE

Se cree quien llora que la única culpa de todo es siempre por el mismo motivo. Se cree quien llora que es el único o la única que es capaz de sufrir. Se cree quien llora que los demás somos felices, anclados en la sonrisa burlona de la monotonía, del quehacer diario, o más bien del no hacer lo que se debiera. Aunque la cebolla no aporte sabor alguno a la comida, existe por su destacado defecto al rechinar en nuestros dientes y muelas. Y aún aceptando que la cebolla es como es, y eso no se puede evitar, aún comprendiendo que es buena para la salud, aún comiéndola con el simple comentario de que sabemos que existe pero que nos da igual, que aunque no nos guste, nos la comeremos, aún así, la sangre empuja con más fuerza y vuelve a abrir la herida. Porque se cree quien llora que quizá mi único objetivo es perjudicarle o perjudicarla (no quiero pecar ahora de laísmo), llevar la contraria en todo, hacer lo que no desea que haga, incumplir lo que un día se dice pero que, con el paso del tiempo, puede cambiar... y que aquél o aquella que llora es la primera persona que cae exactamente en los mismos problemas o errores pero que, afortunadamente, los demás sabemos, sin ser perfectos, tolerar en cierto modo. Craso error. Cuanto más tiempo pasa, más fuerte es la ligadura y más cuantiosas son las lágrimas (si es que, en este caso, se pueden contar). Seguiremos tragando cebolla a sabiendas de que la sangre seguirá cayendo a borbotones, que por muy fuerte que se haga el torniquete, si aquél o aquella que llora se empeña en empujar... terminaremos todos manchados de rojo.

domingo, 18 de julio de 2010

DINERO POR NADA

Aquella tarde del 30 de Junio de 1990 estuve en casa de mi amigo y vecino David. Tenía una minicadena mejor que la mía. Desde temprano, enganchados a la radio, y con un arsenal de cintas (casettes) compradas esa misma mañana, grabamos prácticamente todo el concierto de Knebworth porque no sabíamos cuando iba a aparecer Dire Straits. Y fue casi al final cuando empezamos a escuchar Solid Rock, la canción previa a Money for Nothing. Por aquella época, la tecnología tal y como hoy la conocemos ni nos la podíamos imaginar. De hecho, ni siquiera recuerdo cómo nos llegamos a enterar de aquél acontecimiento. Al terminar el concierto, le enseñé la cinta a mi hermano mayor, que estaba con un amigo, Cayetano, en la habitación jugando con aquel ordenador que comenzaba su gran decadencia, el spectrum. A partir de ese día, aquella cara B de esa cinta totalmente transparente, de marca "Rovette" (me sorprende mi memoria), fue la más usada en mi radiocasette, sobre todo aquel verano del 90. 20 años después, cuando la potencia de los ordenadores ha sido multiplicada por un trillón y el universo está al alcance de nuestras manos, nos basta pulsar unas teclas con un determinado sentido en un teclado sin cables para, en cuestión de segundos, revivir cada dulce momento de nuestro pasado y que tanto nos costaba por aquél entonces. No puedo evitar sentir, una vez más, esa nostalgia de los veranos de mi juventud cuando, tal día como hoy, al iniciar mis vacaciones, me pongo a divagar por las páginas de videos y termino buscando mis recuerdos o mis pasiones... o quizá sea al revés y sea yo el encontrado... Aún así, llegaré en mi coche escuchando esta canción. Sin lugar a dudas.

sábado, 17 de julio de 2010

MEJOR NO HABLAR

Todos los veranos son iguales. Sol por el día, muchísima calor las 24 horas y si tienes suerte, por la noche podrás dormir algo fresquito. Lo único que cambia es que cada verano somos un año más viejos. Pero por lo demás, si tienes piscina, toca piscina; si sales, pasas calor; si juegas, pasas calor; si trabajas, pasas calor; En invierno, nadie asocia algún acontecimiento al frío. En verano, todos nos acordamos de algo... y de que hacía calor. Una introducción demasiado larga para lo poco que tengo hoy que contar... Cuando lo que tenemos que decir es menos valioso que el silencio, mejor no hablar. No recuerdo quien dijo esta frase (o similar), pero desde luego, mía no es. Eso no significa que no esté de acuerdo con la misma. Seguramente el mundo sería mejor si todos supieran seguir esta premisa. En estos días en que las palabras duelen, el silencio es muy apreciado. Aunque un silencio en el aire provoca multitud de gritos mentales, y aquí es donde reside el problema. Si cada vez hay menos comunicación, hay más pensamientos, y esto de darle vueltas a la cabeza terminará atrayendo lo que, en cierto modo, es inevitable. Así que cuando quiero hablar y no puedo, pienso, y cuando pienso, debo reconocer que soy algo impredecible, aunque eso sí, totalmente inofensivo. Sin embargo, todos los días hay accidentes de tráfico, atentados, tragedias, gentes que pierden sus casas, que lo pierden todo, huracanes, tornados, inundaciones... y seguramente, todos los afectados, hablan. Si no hablaran... ¿cómo iban a ser ayudados? Por eso detesto a la gente que piensa que es mejor no hablar. Creo que ese es el primer paso para ser discriminado en esta sociedad. Pero bueno... mejor no hablar; mejor llorar. ¿no?...
VACACIONES

Dulce palabra. De pequeño, vacaciones era decir libertad. Libre. Para hacer lo que quisiéramos despreocupados de todo. De mayores, significa descanso. Y descanso corto, además. Si acaso, unos días de viaje y gastos extras, y riesgo en la carretera, o en el tren, o en el avión... Una palabra con visiones tan distintas como personas hay en el mundo. Depende del trabajo, si es precario, si es cómodo; de los compañeros de trabajo, si hay buen ambiente o no; del estrés, de la tiranía del jefe, de la injusticia, de las horas extra no pagadas... En definitiva, independientemente del punto de vista, vacaciones. Las mías empiezan hoy, y sin pena ni gloria, seguiremos en la tónica habitual, quizá acostándonos algo más tarde, seguramente durmiendo media hora más, o una hora más siendo optimistas, con más tiempo que perder, sin lugar a dudas, con el mismo tiempo para aprovechar. Lo mejor del día, la despedida de mis compañeros y compañeras de trabajo. Algo que no tuve en otras empresas y que este año sí tengo. La calidad humana de los compañeros de trabajo. Si todas las empresas fueran así, la vida sería mucho más fácil.

¡Ah! Una reflexión: ¿La tristeza puede ser eterna? ¿Puede ser para siempre? Aunque haya gente que crea que sí, yo considero que no. Y el que así lo crea se está engañando. Básicamente, porque no merecería la pena vivir estando siempre tristes y porque entonces los únicos felices serían siempre los niños. Y creo que la tristeza suele llegar a una edad temprana: cuando adquirimos el significado del término "uso de razón".

viernes, 16 de julio de 2010

CON LA MENTE EN BLANCO

Con la mente en blanco, sin apenas ideas que transmitir, me veo como alguien que acaba de perder a un ser querido por alguna razón absurda. Lleno de odio y rencor, reflexivo en todas mis esquinas, esquivo en todas mis reflexiones. Yo no soy así. Yo no saco punta a cada detalle, a cada hecho o a cada error para crear ese clima de crispación que, queriendo o sin querer, se puede generar en situaciones tan delicadas. Lo digo una vez más, y creo que ya lo he dicho un número indeterminado de veces, que no pido ni que se me entienda ni que se me comprenda. Sólo pido que se me respete. Soy como soy y eso difícilmente puede cambiar. De la misma manera, yo no trato tampoco de cambiar a nadie. Hay cosas que no entiendo, pero no por eso voy a tratar de cambiarlas. Sería antinatural cambiar a alguien que lleva 30 años siendo como es. Bastante tengo con respetarlo. Me da mucha rabia que me tomen por tonto, y eso no lo voy a tolerar. Y si además aprovechan la ocasión para tirar "chinas", la verdad, a veces me pregunto qué es lo que he hecho mal para merecer tamaño despropósito. Ya lo dije en estos días anteriores: que por fuera se me vea bien no significa que realmente esté bien. Y si eso, no lo quieren comprender... Quizá esté algo susceptible, pero me siento como esas luces que van hacia ninguna parte...

miércoles, 14 de julio de 2010

LA MUÑECA DE LOS OJOS AZULES

Sonriente e inocente, ajena a la realidad, presente en su ir y devenir de ideas, quizá consciente, quizá ignorante, la muñeca de los ojos azules vive en su mundo sin demasiada prisa ni vagancia, observando lo que ocurre a su alrededor, pero haciendo caso omiso. Se piensa que es la única que sufre, la única víctima, la desdichada, que todo lo malo pasa por su ser y que el resto de las muñecas son más afortunadas que ella. Seguramente se equivoca. Porque estamos mucha gente pendiente de su bienestar, y porque los daños que ella sufre, lo sufren los demás. Los mimos que a ella se le regalan, seguramente los demás también los necesiten. En esta vida, las cosas o salen bien o salen mal. Me corrijo. Las cosas, o salen como esperamos o no salen como esperamos. Tanto para bien como para mal, ya sea de una forma o de otra, hay más de una víctima o más de un beneficiado.

Lo primero es intentar seguir los consejos. Ni obsersionarnos ni olvidarnos. Lo segundo, creer. Tener fe. En algo o en alguien. Me da lo mismo. Lo tercero, no rendirse. Porque siempre hay una mínima posibilidad, incluso puede que haya más de un camino. Y lo cuarto, luchar. Porque el mundo no se acaba. Luchar por aquello que me importa, por tí, por mi, por una buena comida, por un buen rato de lectura, por un juego de ordenador, por un paseo, por un buen sueño, por disfrutar, porque aún nos quedan muchas cosas. Muchas cosas por hacer, por sentir, por estar, por soñar. No soporto las muñecas de ojos azules, que permanecen impasibles, estáticas, frías, con la mirada oscura y la mente plana. Y que, además de que luchas por ellas, lo haces todo por ellas, lo das todo por ellas, no reaccionan, y eso, me destruye. Todos sufrimos y si nadie intenta levantarse, no existiríamos como somos. No me busques en el reflejo de tus lágrimas porque desearé que tú no encuentres las mías. Porque tan válidas son tus lágrimas como las mías, aquellas que por un mal rato, esos palos que te da la vida, aún no has visto, incluso estando tan cerca de mí... el día que las veas, quizá decida marcharme... porque pensaré entonces que nada ha merecido la pena, y estaré cansado de ser siempre el fuerte y el menos afectado. Al fin y al cabo, eso es lo que siempre parece...

martes, 13 de julio de 2010

LA NOCHE QUE QUISE CONTAR LAS ESTRELLAS

Aquella noche en que todo sucedió, quise contar las estrellas. La luna me lo impidió; brillaba fuerte, dulce, bella, robando protagonismo al verano, esa estación que acorta las noches pero alarga las penas. Sol y luna conviven en verano para mitigar el calor en las noches donde el viento se pasea por nuestros cuerpos. Aquella noche, así lo quiso el destino, la luna emergía en mi copa de vino, agrio por el viento, solitario por el momento del misterio juguetón, quizá meramente mezquino. Una noche más, las estrellas no se pueden contar, pues si vives en ciudad, la mayoría se esconden, si vives en el campo, la luna no ilumina si es de tamaño escaso, la luna engaña si es de blancura extraña, lechuza si daña a los ojos, pura si apetece besarla. Aquella noche de verano, como tantas otras que estuve a tu lado, quise contar las estrellas, ponerle un nombre a cada una, y estar siempre citando la sonrisa de tu ternura. Siempre quise contar las estrellas, pero teniendo la más bella, no puedo contar ninguna, si acaso cuento la luna, es fácil, en este caso, pues siempre hay una... o quizá ninguna, si es nueva o naciente, invisible o intranquila. Seguiré intentando contar las estrellas, pero esta vez sin prisa, tranquilo, con tiempo. Y si puede ser, algún día que no llueva y que tus ojos me iluminen la luna... nueva.

lunes, 12 de julio de 2010

LA TRISTEZA SE VISTE DE CIELO

La tristeza se disfraza de azul y se viste de cielo anaranjado amargo. Sólo nos queda seguir nuestro camino y continuar intentándolo sin desfallecer un sólo instante. Instante que se convierte en eterno cuando no llega la ansiada noticia, instante que se convierte en centésimas de segundo cuando escuchas lo que no quieres escuchar, tiempo inversamente proporcional a la distancia que transcurre entre la negación y la asimilación. Ni todo se arregla rezando ni nada se soluciona obrando de buena fe. Si acaso, obrando con cierta esperanza, esperando a que la suerte, la simple suerte, decida. Nos guste o no. Aquél deseo se transforma en una forma de soñar, en una manera de sentir algo, sentir que lo que se hace es todo lo que está en nuestras manos, y lo demás... debería decir "Dios dirá". Bueno, eso que lo digan los demás. Mi abuelo solía decir que todo tiene solución menos la muerte. Efectivamente, así lo creo yo, que todo tiene solución mientras permanecemos en esta vida. Lo malo es que la muerte nos suele pillar antes de que encontremos dicha solución. La tristeza se viste de cielo, mi tristeza se disfraza de azul, y el pesimismo aparece de color naranja. Y esto es igual para todos que tenemos dicho cielo bajo nuestras cabezas. Pero mientras hay vida, hay soluciones.

domingo, 11 de julio de 2010

UN GUIÑO A LA MUERTE

Entre no querer ser padre y no poder ser madre, la diferencia es abismal. Cuando menos, existe una separación sustancial e importante entre ambas causas. Cuesta mucho tener un hijo o una hija. Esta mañana, mientras observaba en televisión el encierro de las Fiestas de San Fermín, reflexionaba acerca de esta cuestión. Ni me gustan los toros, ni el mundo en que viven ni nada relacionado con ellos. Es más, creo que no se debería permitir ningún tipo de maltrato animal. Pero esto es otro tema distinto... Pensaba en los miles de mozos (y no tan mozos) que participan en el encierro y en la forma en la que cada uno ha podido o pudo venir a este mundo, unos antes y otros después. Si nos ponemos en un extremo, algunos serán fruto de un embarazo no deseado. Si nos vamos al otro extremo, encontraremos a quienes tendrán unos padres que se hayan tenido que esforzar quién sabe cómo para haber podido traer a un niño a este mundo, sorteando infinitud de problemas. Cada ser humano tiene su propia historia, sus gustos y sus pasiones, y todo es respetable. Pero no puedo evitar pensar en aquellos padres que sufren lo que no está escrito para tener un hijo y que veinte o veinticinco años más tarde, éste decida jugarse la vida poniéndose delante de un toro. En esos momentos me doy cuenta de lo duro que tiene que ser perder a un hijo o a una hija. Tanto sufrimiento para que, en unos segundos, veamos las lágrimas desconsoladas de unos padres que jamás hubieran imaginado ese destino. Es cierto que no sabemos donde estará nuestro momento, y que todas las profesiones, desde ser torero a ser albañil o estar sentado en una oficina, tienen su riesgo. Pero hacer algo por propia voluntad con semejante riesgo, sinceramente, me da que pensar en que el verdadero egoísmo de la raza humana tiene en este punto su auténtica y genuína raíz. El problema es que no sabemos cómo serán nuestros hijos...

sábado, 10 de julio de 2010

ESTILOS

Dicen que cada escritor tiene su propio estilo, que lo difícil no es escribir bien (que también lo es), sino el hacerse entender y saber expresar lo que en realidad se quiere expresar. Hoy día proliferan los blogs en los que hay verdadera intención de escribir de una manera correcta, sintacticamente, léxicamente y gramaticalmente hablando. Y cuando digo "proliferar" no quiero menospreciar el esfuerzo creativo de tantos y tantos "blogeros", entre los que me incluyo, de escribir algo emotivo, con sentimientos, expresivo, que llegue profundamente al lector y que, por ende, se enganche a esta lectura. Desafortunadamente, encontramos faltas de ortografía y otro tipo de errores en el noventa y cinco por cien de los blogs, y que sin ser de dejar interesantes, esta pequeña "dejadez", por llamarla de alguna forma, hace que dichos blogs puedan perder algunas visitas. Nadie es perfecto, cada uno tiene su estilo y forma de escribir, y depende del lector saber escoger, pero al menos debemos intentar cuidar nuestro lenguaje e intentar respetar el mismo al máximo. Estoy en fase de búsqueda de blogs que me puedan aportar nuevos conocimientos, nuevos estilos, nuevas influencias, y ya los voy encontrando. En la medida de lo posible, según el tiempo me lo permita, trataré de leerlos al menos cada tres o cuatro días, o semanalmente como muy tarde...

viernes, 9 de julio de 2010

EL EXAMEN DE LATÍN

Me hubiera gustado ser arquitecto. De hecho, cuando en segundo de BUP tuve que escoger mi asignatura optativa (si no recuerdo mal, se podía elegir entre dibujo técnico, dibujo artístico, fotografía y dos más...), elegí que ésta fuera la de dibujo técnico. Y con sólo dos horas a la semana, aquella joven y novata profesora, que sin ser especialmente sexy o tía buena (hablando en términos machistas) llegó a gustarme bastante físicamente, me tocó como tutora. Aquel año tenía como novedad el latín. El profesor era pésimo (Don Montoro) y la asignatura un aburrimiento. No sé cómo aprobé el primer trimestre, porque el segundo, irremediablemente, lo suspendí. Llegó un momento en que tomaba apuntes por tomar, sin tener ni idea de lo que estaba anotando en mis folios. El latín se había convertido en un tormento para el noventa por cien de la clase. Afortunadamente, era evaluación contínua y sabíamos que nos la jugábamos en el examen de final de curso.

Un compañero se las ingenió para conseguir las preguntas del examen y la tarde previa al mismo, algunos, los más empollones, quedaron en la biblioteca de la ciudad y lo resolvieron. Había varios distintos para que no copiáramos, pero teníamos la solución de todos. El día del examen se cumplió lo previsto y dimos el cambiazo. El problema es que aprobó toda la clase con la misma nota, ya que fallamos todos en las mismas preguntas. No fuimos lo suficientemente inteligentes. Y el profesor lo demostró en todos los exámenes conforme nos los iba entregando uno a uno. Pero en mi examen advertí algo distinto al de los demás, y es que tuve la suerte de que a pesar de haber copiado (como todos), Don Montoro se equivocó con su rotulador rojo de corregir exámenes en el lugar donde tenía que indicar mis fallos, supuestamente iguales al del resto de los exámenes. Al darme cuenta, le protesté, pero su enfado era tal que no escuchó a nadie y nos hizo repetir el examen de latín. Entonces, antes de que esto ocurriera, decidí jugármela. Le conté el caso a mi madre, mintiendo cual bellaco defiendiendo el hecho de que yo no había copiado, pero haciéndolo creíble por el error del señor Montoro, y mi madre me defendió ante mi tutora, aquella tímida profesora de dibujo, consiguiendo que entre las dos Don Montoro reconociera que se había equivocado en mi examen y que era una copia como el resto de exámenes de la clase. Me aprobó latín, y quizá me gané el odio de mis compañeros, pero también la envidia de haber tenido la suerte extraña del muchacho tímido que nunca copia y que por una vez que lo hace, hasta los dioses se ponen de su parte para que no lo pareciera. Así que aprobé el latín gracias al buen hacer de mi madre, que estuvo colosal, y a la cual también engañé, como al profesor de latín y a mi tutora. Eso sí, lo pasé un rato mal hasta que el engaño consiguió su objetivo... Y es que con el señor Montoro, mi excéntrico y loco profesor de latín, los que no conjugábamos correctamente las frases de dicha lengua, estábamos "metiendo los pies dentro del tiesto"...

jueves, 8 de julio de 2010

OPORTUNISMO

Considero el oportunismo como el acto más ruín de cobardía que nos brinda esta sociedad. Y el problema es que no podemos hacer nada para evitarlo. Cuanto más poder se tiene, más se abusa del oportunismo liberal que anda suelto por nuestras calles y ciudades. Esclavos de los fuertes, éstos saben aprovechar las oportunidades que los débiles, queriendo o sin querer, les brindamos para llevar a cabo sus acciones denigrantes pensando que se quedan con la conciencia limpia. Me da mucha pena que no sean tan valientes como para reconocer el verdadero motivo de sus reprochables actos. Me gustaría ver a tanta gente situada en mitad de la nada y observando el horizonte, en la lejanía, en la distancia, en la soledad... y ahora, majo, empieza a andar y cuando llegues allí, mira hacia adelante y hacia atrás; cambia el rumbo y sigue andando, y dime... ¿a dónde llegas? Así es el oportunismo, cruel, libre, al antojo del líder... cinismo puro y duro. Y duele porque siempre pagamos los mismos...

miércoles, 7 de julio de 2010

NOS TOCA O NO NOS TOCA

Hay cosas en la vida que no podemos decidir. Alguien debe de haber en algún lugar inimaginable donde tiene miles de papeletas con miles de opciones, y cada vez que se aburre, que debe de ser bastante a menudo, se lía a sacar papeletas y a repartir "toques". Así, sin quererlo, sin que dependa de nosotros, a mi me tocó ser hombre, nacer en Andalucía, no tener ninguna hermana, padecer ansiedad, vivir en el pueblo que vivo... y no se puede hacer absolutamente nada para evitarlo. Y hay otras cosas que no me tocan, como la lotería, padecer alguna enfermedad crónica, tener las cosas que deseamos y no tener las que no deseamos. Así que no tentemos a la suerte y dejemos las cosas como están. El creyente dice que cada uno tiene lo que se merece, el justo dice que cada uno tiene por lo que lucha y el mentiroso, que cada uno tiene lo que consiguen los demás. Lo único que podemos decidir, en cierto modo, es el color o modelo de nuestro coche, de nuestro móvil, de nuestro ordenador... cosas materiales, en definitiva. Lo cierto es que nadie está contento, porque el que más tiene, más quiere, y el que no tiene nada, se conforma con cualquier migaja. Como ya he dicho otras veces, será lo que tenga ser, vendrá lo que tenga que venir y ante eso, que nada podemos hacer, no queda otra cosa que aceptarlo. Lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro... como la vida misma.

martes, 6 de julio de 2010

NOCHES EN BLANCO

Amaneceres en silencio, atardeceres grises y noches en blanco. Días largos y noches cortas, así es el verano. Cada vez más corto y más intenso al mismo tiempo. Echamos de menos demasiadas cosas a la vez. Me siento extraño, como si estuviera pendiente de la nota del examen más importante de mi vida. Aunque yo lo tengo asumido, lo difícil es que lo asuman los demás sin que nos afecte al resto. Estoy cansado, porque alargar lo inútil no tiene sentido, y eso es precisamente lo que no quiero. Cuanto antes se sepa la verdad, mejor para todos, aunque peor para algunos... Necesito un poco de paz, de reflexión, de desconexión de lo cotidiano, asomar la cabeza hacia algo desconocido, variar completamente el rumbo cuando camino hacia la nada, o hacia el mismo sitio. En este caso, es exactamente lo mismo. Pero es cierto que necesito esa paz con urgencia. Porque no sufre más aquel que se le nota, ni aquel que lo exagera. El que más sufre es quien lo disimula para que los demás no sufran por él. Quien trata de calmar, de animar, de apoyar a los demás, también está sufriendo, pero sabe luchar por el bien de aquellos a quienes quiere, por aquellos de quien está rodeado. Hasta que el cuerpo diga ¡basta! Por desgracia, eso no sabemos cuando puede llegar. Y tus lágrimas, esas que se ven, son mis suspiros, esos que se sienten, que sé esquivarlos hacia otra dirección para que tus lágrimas, esas que se ven, sepan encontrar el camino hacia la verdadera dirección, hacia el lado bueno que tiene mi corazón. No olvides que todos los corazones tienen un lado bueno, pero en algunos es tan pequeño que... bueno, mejor dejo de escribir. Los silencios escritos son más importantes que los hablados: te dejan pensar más.

lunes, 5 de julio de 2010

EL BOFETÓN

La edad de un niño no importa mientras se sigue siendo un niño. Sinceramente, no me acuerdo. Sí me acuerdo del lugar: la casa de mi Tita Cati. Aquella fantástica casa hecha para jugar y soñar con una gran terraza. Comíamos allí toda la familia. Tampoco importa el qué celebrar si estamos todos los que tienen que estar. Una mesa para los niños, enfrente de la puerta principal de la casa, en la salita. Otra para los adultos, situada cerca de la cocina. En un momento dado, apareció mi abuela, madre de mi padre, para comentarle algo que desconozco. Dio la casualidad de que me levanté y alguien movió su silla con la mala fortuna de que desequilibré a mi abuela. Un bofetón de mi padre me cruzó la cara. Aún siendo niño, sin importar la edad, ya empezaba a comprender ciertas cosas. Lo que no entendía era aquella forma de actuar sin preguntar, primero actuar (a veces sin sentido) y luego preguntar. En aquel momento llegué a odiarlo con todo mi corazón. Humillado sin motivo delante de mis primos y hermanos. Después, recuerdo que fui consolado. Con el tiempo, uno se da cuenta de que todas estas cosas no tienen importancia. Porque seguramente he heredado la nobleza y el corazón puro de mi padre y el entendimiento, razón y sentimiento de mi madre. Veinte o veinticinco años después de aquello, lo recuerdo como si fuera ayer. Seguramente es una de esas heridas que no se cierra fácilmente, que duelen más de lo esperado, y seguramente el dolor sea mutuo, porque entiendo que fuera una reacción natural. Y yo me pregunto hoy día qué es lo que podría heredar un hijo de mi... si tiene los genes de los abuelos, me puedo sentir muy orgulloso.

domingo, 4 de julio de 2010

OJOS DE GATA

Ojos de gata, princesa recelosa, pintura de lata, dulce, sosa, golosa. Donde se ponga un gato, que se quite todo lo demás. Esta foto de septiembre de 2007 lo demuestra. Mara era demasiado soberbia y orgullosa, y quizá eso fue en su contra. Pati sí que era una gata digna de ser llamada así. Fue difícil disimular las lágrimas. Mi madre y yo la vimos morir, agonizar, exhalar su último aliento. Tuvo una enfermedad, como los humanos, en los pulmones, que acabaron con su vida. Pati no era especialmente cariñosa, y sí libre, independiente, solitaria... pero ¿qué gato o gata no es así? Le faltó apego a su familia, hay que reconocerlo, pero le sobró dignidad. Los gatos se parecen más a los humanos que los perros. Al menos yo pienso así. Si yo fuera animal, me gustaría ser gato. Libre y arrogante, sin ser amo ni esclavo, disfrutar de los placeres que la vida otorga y observar todos los detalles. Los perros necesitan amos y esclavos a la vez, dependen de los demás para todo, son caprichosos y testaturos y cuesta civilizarlos. Y lo mejor de todo es que del gato te puedes despreocupar por completo el tiempo que haga falta, mientras tenga comida... que aprenda mi perra, que falta le hace.

sábado, 3 de julio de 2010

LUZ

Estoy en una fase algo extraña. Algo estoy a punto de comenzar y no sé muy bien lo que es, ni sé muy bien cómo definirlo. Ganas no faltan. Tiempo sí. Y esa es la pena, que apenas tengo tiempo, y sin motivación (aunque ya dije que ganas sí que tengo) pierdo demasiado precisamente ese tiempo del cual ahora dispongo un poco más. Más, pero no mejor. Porque no es lo mismo cantidad que calidad. Estoy a punto de entrar en un túnel del cual desconozco su longitud. Pero lo peor es que no sé si podré salir del mismo. Seguramente no sea un túnel largo... o puede que sí. Fuera como fuere, lo importante es, una vez dentro, saber salir. No sería la primera vez que emprendemos algo y al final nos rendimos, paramos, nos equivocamos, nos detenemos. Me da igual el motivo. Este túnel que quiero atravesar pero que no sé muy bien la forma ni el motivo tiene que servirme principalmente para aprender, y quiero que sea definitivo, decidido, que si entro en él salga también lo mejor y lo antes posible.

viernes, 2 de julio de 2010

LUGARES SIN ELEGIR


Desgraciadamente, hay demasiadas cosas en la vida que no podemos elegir. Simplemente tenemos que acatar, aguantar, aceptar, sobrevivir. No elegimos colegio ni estudios, no elegimos si fumar es malo o es bueno, simplemente elegimos fumar. Los amigos rara vez se eligen, nos suelen tocar, de vecinos, de compañeros de clase o de trabajo, de juegos... no elegimos donde nos enamoramos, ni donde nos declaramos, no elegimos nuestra canción favorita, ni nuestro gusto sexual. No elegimos ni siquiera nuestro propio nombre, ni el día que celebramos nuestro cumpleaños. En cierto modo, apenas podemos escoger qué hacer cierto día. Creo que toda imposición es mala, que si hacemos algo por nuestra cuenta y de buena voluntad, se suele volver en nuestra contra, y que si nos fuerzan a hacer algo, luego nada sale como estaba planeados. Quiero elegir un lugar donde decidir mi destino, un lugar donde pueda llorar sin que nadie me vea, gritar sin que nadie me escuche, lamentar sin que nadie se lamente, tener la seguridad de que por una vez he elegido algo y ha sido una completa decisión personal. Elijo escribir, hacer fotografías, comer lo que como, soñar lo que sueño... simplemente porque me gusta. Lo demás no lo elijo, digamos que no nos queda más remedio tener que elegirlo de esa manera.
LAS SIETE ESQUINAS

No me gustó demasiado la remodelación cuando, cierto año, en las cruces de mayo, pasé por este pequeño lugar de la ciudad de Linares. Cuando se es pequeño, todo parece bastante más lejos de lo que realmente está. Una calle que atraviesas en medio minuto, de pequeño es una gran calle. Yo tenía que atravesar una gran calle, torcer la esquina hacia la izquierda, pasar por delante de aquél misterioso corralón y bajar una pequeña cuesta desde la cual se vislumbraba la placita de las 7 esquinas para llegar a la misma. Y en una de esas esquinas existía el kiosko más maravilloso y mágico de toda la ciudad. Todas mis estampas eran compradas allí, al finalizar el verano, cuando comenzaba una nueva temporada. Pero no sólo estampas, cualquier duro (5 pesetas) que caía en mis manos (generalmente gracias a mi abuelo) ya conocía su destino... las 7 esquinas. Hoy día me gusta pasar por aquel lugar, pequeñito, que atravesaba todo recto cuando iba a catequesis o que viraba hacia la derecha si me dirigía al colegio. Un lugar diario en mi vida, apenas recordado ahora y poco transitable. Afortunadamente, las cruces de mayo y la Semana Santa hacen que pase por allí algunas veces al año, lo cual vuelve a traerme todos estos recuerdos. Incluso más que la calle donde pasé mi infancia, se podría decir que este lugar, las 7 esquinas, fue el lugar más alegre que recuerdo de aquellos tiempos, como el pequeño centro del casco antiguo.