jueves, 17 de junio de 2010

MI VIDA SIN MI

Hartos de imaginar la vida sin nosotros, esta vida que nos ha tocado en suerte, me pregunto qué pasará cuando dejemos de existir. Hace un par de noches vi esta película que pusieron en la televisión, y la verdad es que da que pensar. El sacrificio de la víctima, que prefiere no decir a nadie que apenas le quedan dos meses de vida, en los cuales intenta hacer feliz a todos los que le rodean. Demasiado ficticio.

¿Alguien puede acaso imaginar lo que haría si únicamente le quedaran dos meses de vida? Creo que es bastante difícil. Lo cierto es que el tiempo se pasa, y a cada día, menos nos queda para realizar alguno de nuestros sueños. Porque todos tenemos unos sueños más o menos imposibles de cumplir, difíciles de soñar, complicados de vivir. Todo parece volverse en mi contra y, aunque no lo parezca, sigo teniendo miles de dudas, pero ninguno de los senderos que me encuentro por el único camino que estoy siguiendo me atrevo a tomarlo. Bien por cobardía, bien por no querer complicarme la vida a corto plazo, bien por complacer a gente que no se lo merece, o que me gustaría que se lo mereciera, y lucho por ello. Lucho por ser digno de todos, por no defraudar a nadie, por tener contentos a la gente que me importa. Y es que cumplir con todos es imposible, y cumplir con algunos es improbable. A veces ya no sé ni por qué lloro, y menos aún, ni por quien... Es como si estuviera tras uno de esos balcones de extraordinaria belleza exterior, pero que por dentro, apenas deja pasar la luz...

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