sábado, 12 de junio de 2010

MADRID

Es la segunda vez, en una semana, que dejo un día "en blanco", es decir, sin escribir en el blog. Y no es que ayer no tuviera tiempo... ayer fue, más bien, por desgana. Necesito relajarme un poco y, tras el examen, lo único que tengo pendiente es el trabajo, y tras un poco de trabajo, estuve divagando en el pasado. Ahora, buscando fotos, aparecieron algunas de Madrid, y de nuevo el pasado se convierte en presente. Recuerdo el año y medio que viví en Madrid como unos meses tristes y felices a la vez. Felices porque trabajaba en lo que me gustaba, lo conseguí con mi esfuerzo. Madrid te da todo, tienes de todo, tanto para lo bueno como para lo malo. Salía de trabajar a las 18:30 horas y en invierno, con la noche en el cielo de Madrid, había días que cogía el metro no para ir a casa, sino a un curso de inglés que la empresa me proporcionó gratis. Me bajaba en el Paseo de la Castellana y caminaba a una calle paralela (hacia el lado contrario como si fueras a la Avenida de Brasil) para entrar en la academia. Sólo 4 alumnos por profesor. A las 9 de la noche, cuando salía, buscaba desesperadamente la boca de metro más cercana para llegar lo antes posible a casa. En Madrid nunca estás sólo, pero sí que te sientes sólo. En Atocha me subía al cercanías y llegaba después de las 10 de la noche al piso que tenía alquilado. Se me iba medio sueldo en ese piso... Bonitos y tristes recuerdos de Madrid. Otro día explicaré por qué también fueron meses tristes...

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