viernes, 21 de mayo de 2010

EN LA SOLEDAD DE LA NOCHE

Cuando la soledad se acentúa, en la noche se triplica la sensación de vacío. Cuando el ánimo no invita, el desánimo nos gana la batalla. Tras más de media hora viendo fotos del pasado, cojo una cualquiera y le aplico un filtro cualquiera para darle un toque.. extraño. Iba a decir especial, pero dejémoslo ahí. En realidad, fue uno de mis primeros experimentos en la fotografía nocturna, así que, aunque está sobreexpuesta, saturada, el resultado no fue tan espantoso. Si definimos la soledad como aquello que nos hace sentir vacíos, sin saber qué hacer en determinados momentos, sin ánimos para continuar todo lo empezado, pues sí, admitámoslo. Hay gente que está sola. Pero quizá el primer problema radica en el concepto de soledad de esa misma gente. Se puede sentir sólo el que está sólo o el que está rodeado de gente pero está vació. Igualmente, por el efecto contrario, alguien se puede encontrar sólo de gente y acompañado de ganas de vivir. Acompañado de fuerza, de proyectos, de objetivos. Que una persona busque el termino medio, puede ser una odisea. Que sean dos personas quienes lo busquen, seguramente sea un fracaso. Por eso, la noche es la parte de nuestras vidas en que la soledad se hace más patente, más inquietante, más soledad. La soledad es más soledad en la noche, y más triste en el día. Porque la noche es oscura y el día puede ser radiante o puede ser gris, pero seguirá siendo día. Aún así, si no tenemos suficiente con encontrar nuestra propia soledad, la podemos buscar mientras escuchamos, de fondo, a uno de los mejores violinistas del mundo mientras interpreta La Lista de Schindler. Quizá por eso la película sea en blanco y negro. Para que el espectador capte mejor la soledad...

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