lunes, 12 de abril de 2010

UNA CALLE MÁS...

Como decía una canción de la vieja "Guardia", mil calles van hacia tí. O algo parecido. En verdad, para mi, simplemente, es una calle más. El final de un camino, pero el inicio de muchos otros. Lo cual es un alivio. Porque siempre deseamos que se termine la calle por donde vamos caminando, pero cuando llegamos a su final, vemos que nacen nuevas calles. Unas calles nacen donde mueren otras. Las ciudades y los pueblos son pequeñas representaciones de la vida. Organizados en calles, plazas, avenidas, carreteras... caminos que debemos tomar para llegar al final, y una vez en el final, decidir y volver a emprender un nuevo camino. Igual que las calles nos conducen a una meta, nuestras decisiones en la vida nos conducen al éxito o al fracaso, al dinero, al trabajo o a la desidia de la pobreza, al amor o al desamor, a la esperanza o a la vergüenza... a tener que volver a meditar, a emprender un nuevo viaje.

Y dije afortunadamente, porque callejones sin salida no hay muchos. Al menos, de momento, no me encuentro con callejones sin salida. Por eso no tengo ninguna prisa en alcanzar la esquina de la calle en la que me encuentro. Total, sé lo que hay depués de la esquina... más calles.

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