miércoles, 28 de abril de 2010

UN INFARTO DE 7 AÑOS

 Hace 7 años, aproximadamente, sentí como el pecho dejaba de respirar. Seguramente debido al estrés. El corazón me hacía pausas más largas de lo normal, para luego continuar latiendo a una velocidad mayor. Si nos vamos incluso más lejos, fue hace 14 años cuando empezaron esos pinchazos tan incómodos en el pecho. Incluso mucho antes ya tenía palpitaciones nerviosas y ciertas taquicardias. Hoy día sigo igual, y desde hace esos 7 años, y más recientemente, cuando tuve mi crisis de ansiedad al comienzo de 2008, pienso que a cada momento me puede dar un yuyu. Y los médicos siguen diciendo que es ansiedad, que tome antidepresivos y que lo que tengo que hacer es disfrutar y relajarse. Y en cierto modo, deben tener razón. Porque no hay infarto que siete años dure, y de momento, aquí sigo, con mis achaques, con mis nervios, con mis días intranquilos y angustiosos, pero esperando a que se me pase la ansiedad o a que al menos, no me produzca esos momentos tan angustiosos que me hacen pensar siempre en lo peor.

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