viernes, 30 de abril de 2010

LUNA

Esta es Luna. Una cachorrilla que no llega a los dos meses de vida y que, de momento, no para de hacer trastadas. Aunque me gustan más los gatos que los perros, he de reconocer que Luna, por su tamaño y manera de jugar es, de momento, parecido en su comportamiento a lo que pudiera serlo cualquiera de los gatos que he tenido (mis padres) a lo largo de mi vida. El problema viene en la educación. Si bien un gato desde que nace ya está enseñado para hacer sus necesidades, un perro necesita un duro adiestramiento para al menos acostumbrarlo a no hacerse pipi dentro de la casa. Habrá que tener paciencia. Afortunadamente no arma ruido ni molesta más de lo estrictamente necesario, y cuando se cumple una semana desde que lo tenemos en casa, podemos decir que todo marcha "según lo planeado". Además, sé mantenerlo a raya cuando se pone más juguetona de la cuenta. Basta con intentar hacer una fotografía... parece que se asusta de la cámara, quizá por que ve el objetivo muy grande o porque se asusta de la correa. O quien sabe, puede que sea de sangre azul y sea su forma de espantar a los paparazzis... atacando a mi cámara.

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