jueves, 8 de abril de 2010

LA SOMBRA DE LA MALDAD

Al hilo de una conversación que escuché en la radio sobre el estreno de una película española, siendo actriz protagonista Geraldine Chaplin, ésta, en una de las preguntas, contesta que las personas malas ni siquiera saben que lo son. Es más, aseguraba que son víctimas. Ellas se piensan que son "buenas", que lo dan todo por la familia y amigos, y que lo que hacen mal, lo ignoran, porque actúan siempre con buena fe. En cierto modo, no deja de tener razón. El árbol quizá no tenga la culpa de ser como es. Quizá tenga hasta miedo de sí mismo, cuando realmente es inofensivo. El problema es cuando la sombra del árbol nos alcanza y nos salpica.

No me interesa saber si una persona es mala por naturaleza, por excesiva "bondad" o por inconsciencia de sus actos. Lo que me importa, como a todos, es estar a salvo de dichas personas, que existir, existen, como las "meigas". Y quizá, aprender a estar con ellas sea una buena opción, aunque seguramente es la opción más peligrosa. De todas formas, aunque una persona cambie, su sombra siempre será siendo su sombra. Incluso si se proyecta en un precioso campo de flores silvestres.

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