sábado, 17 de abril de 2010

LA FRIALDAD

Hay días en que nos sentimos con ganas de no hacer nada. Es lo mismo que decir que no tenemos ganas de hacer algo. Y hoy ha sido uno de esos días. Creo que se pueden contar con los dedos de una mano los días que en mis 35 años de vida me he quedado en pijama. Tampoco me siento demasiado inspirado como para escribir algo medio decente. Ha sido un día aburrido, pasajero, uno de los pocos días de mi vida que si no hubieran existido, no hubiera pasado nada. Y no quiero relajarme ni sentirme tan liviano, porque en verdad tengo muchísimas cosas pendientes. Espero que mañana sea mejor día (aunque lo dudo, en algunos aspectos al menos...), porque en realidad casi siempre que me pasa algo como lo de hoy es por causas ajenas a mi voluntad.

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