sábado, 3 de abril de 2010

EL GUSANILLO

Cada Viernes Santo me ocurre lo mismo. Me acuerdo de los míos, de los que fueron mis compañeros de la Banda de Cabecera de la Expiración, de mi Cofradía, del saber estar y del reconocimiento popular en cada una de las calles por las que caminan sus pasos. Y fue un gran día en el que por fin me desquité de años anteriores, que venían siendo muchos, y pude hacer un gran reportaje fotográfico. Y no sólo a mi cofradía, sino a todas las cofradías de Linares desde que el martes santo llegué desde Granada. El tiempo me lo debía, los acontecimientos de años anteriores también, me lo merecía y por fin pude disfrutar de la fotografía y de la Semana Santa, dos de mis pasiones, al mismo tiempo.

Y es que el extraño virus que se apoderó de toda la Semana Santa del 2009 de mi familia, incluidos mis sobrinos, hizo que todos fuéramos cayendo y cuando no era uno, era otro el que enfermaba con vómitos y malestar general. Este año el Nazareno por fin lo pude ver salir, y desde un lugar privilegiado, gracias a mi amigo Jaime Jerez. Me desquité del año anterior, la espinita que tenía clavada, y luego por la mañana, en carrera oficial, completé las fotografías del Nazareno. El cambio de la hermandad en los últimos años ha sido espectacular, y creo que lo mejor es venir en Semana Santa cada 3 años, más o menos. Se observa mucho mejor la evolución de la misma.

El Descendimiento también me pareció que lleva una gran evolución, la Banda de cabecera creo que en carrera oficial estuvo magistral, y la procesión en sí me gustó bastante, con un grandioso cuerpo de mantillas. La Semana Santa de Linares va creciendo, si bien creo que algunos pasos van algo corto de costaleros, y el costalero es una figura fundamental en las procesiones y tenemos que cuidarlos. Mañana la última de las procesiones, en Linares... porque en Granada, el resucitado procesiona por la tarde y si Dios quiere, mi cámara fotográfica volverá a captar momentos irrepetibles.

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