domingo, 14 de marzo de 2010

VALORAR LA VIDA

Si miramos la fotografía, podríamos decir que la vida es triste. Dos tristes botellas abandonadas en el escalón de una pequeña puerta en la aparentemente maltrecha plaza de toros de Linares. Pero si sabemos lo que sucedió antes de esta fotografía, tomada el último día de junio del año 2002, podríamos decir que la vida es celebración y alegría. Y es que, unos escalones más abajo, se estaba celebrando uno de los ascensos del Club Deportivo Linares, el equipo de fútbol de la ciudad.

Y es que hay quien no sabe valorar la vida. La vida no es guardar la tapa de plástico en el microhondas cada vez que lo usas, a veces se puede olvidar, y si se olvida y se queda encima en vez de en su interior, no es un grave problema. La vida no es combinar a la perfección el color del calzado con el pantalón. El problema sería no vestirse. La vida no es tener una cortina cara y a juego con la cama en una habitación y no tener más cortinas. El problema es no tener cortina y perder tu intimidad. La vida no es guardar cada cubierto sucio en su hueco correspondiente en el lavavajillas. El problema sería no lavarlos, o en su defecto, no guardarlos una vez limpios en su lugar. La vida no es acostarse los sábados a las dos de la madrugada simplemente porque es sábado. El problema sería no poder dormir por insomnio, ansiedad, por trabajo... La vida no es hacerle el nudo a una bata cuando te la pones porque alguien decide que el que se la pone tiene frío, el problema sería no tener bata.

Podríamos definir estos conceptos como manías, y podría seguir enumerando manías... y eso es lo que me preocupa. Esto no significa que sea un desastre, ni que no me guste ser ordenado, cuidadoso... simplemente quiero decir que hay cosas más importantes y cosas menos importantes, y que, evidentemente, debemos acudir a todo, pero también tenemos que saber elegir nuestras prioridades y digo yo que, si un día, pongo un cuchillo sucio dentro del lavavajillas en "otro lugar" (y que me expliquen por qué los cuchillos no pueden ir ahí), no es para poner el grito en el cielo ni se va a terminar el mundo.

La vida es construir, saber aprovecharla, vivir, dejar las insignificancias a un lado y ver lo importante, no obligar nada a nadie, no prohibir nada a nadie, no imponer la balanza siempre para el mismo lado, no cambiar a nadie. Porque cada vez que se me prohibe algo, que se me obliga algo, que se me impone algo y me hacen ser quien en verdad no quiero ser, me están quitando un trozo de vida. Y la vida, no es llorar porque existe un problema, es buscar una solución lo antes posible. Y yo soy el primero que debe aplicarse el cuento...

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