domingo, 28 de marzo de 2010

FLORES E ILUSIÓN

Aunque no le veo mucha utilidad a las flores, hay a quien le encanta recibir flores como regalo. Aparte de ser un elemento puramente decorativo, no tiene otra utilidad. Por eso me encanta realizar fotos de flores. No hay foto más bella que la de una flor. Es difícil conseguir esa riqueza de colores en otro tipo de foto. Al menos, de una manera tan sencilla. Estos días veremos más flores de lo que estamos acostumbrados, a poco que salgamos a la calle a ver procesiones. No hay pasos de Semana Santa sin flores, y quizá sea de lo más alegre de la Semana Santa. Seguiré haciendo fotos de flores buscando sus colores, su armonía, su paz y belleza, su grandeza y conjunción, bien complementadas, para recordarlas en todo su esplendor y para intentar recordar su precioso olor.

Porque las flores ofrecen, al menos, ilusión. Y la ilusión nos mantiene vivos. Al menos, así lo pienso. Vivimos ilusionados esperando determinados acontecimientos, intentando disfrutar de lo que tenemos o de suplir con alternativas lo que no tenemos. La ilusión lo es prácticamente todo, todo lo contrario a la monotonía, a lo rutinario. Por eso necesito ilusionarme buscando ideas, pensando, soñando, tratando de disfrutar aunque me cueste la salud, de aquello que me gusta, y tratando de huir de aquello que me disgusta. Para mi son días ilusionantes, donde estaré por las calles de Granada y de Linares, realizando fotografías con mi cámara nueva, viendo, disfrutando nuevas sensaciones, observando cada uno de los detalles. Ilusionado. Porque si no tuviera esta ilusión, quizá no estaría donde estoy. Y es que casi me atrevería a decir que si estoy vivo es por que mi ilusión mantiene firme el frágil hilo de la vida, ese hilo que nos une a este mundo. El día que me quiten la ilusión por algo seguramente será el día que acaben con mi vida.

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