lunes, 15 de marzo de 2010

EL ÁRBOL ORGULLOSO

Menester que el viento no sople con fuerza las heridas provocadas por la victoria amarga de soledad. Soledad prolongada hasta no se sabe cuándo. De la misma manera que un árbol muestra su orgullo desafiando las embestidas de la naturaleza, éste no deja de crecer y de engullir autoestima. Cuanto más fuerte muevan tus hojas y tus ramas, más ruido producirás silbando con fuerza para que sepan que sigues fuerte, erguido, robusto, impetuoso, orgulloso. Te mata el miedo, te da miedo la soledad, y la soledad la deseas para librarte de una carga que tú no has escogido. Pero sigues siendo orgulloso como el pájaro que tiene decenas de colores por sus plumas.

Vencerás. Sabes que vencerás, que saldrás victorioso. No sabes si quieres que sea tarde o temprano. Pero definitivamente, vencerás. Derribar un árbol es muy difícil, y si el árbol está bien situado y no estorba, si está lejos de la civilización, más difícil aún. Igual que los árboles, todos seguiremos creciendo, al menos en nuestro interior.

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