sábado, 5 de diciembre de 2009

EL VECINO DE AL LADO


Hacía tiempo que no escuchaba al vecino de al lado. Esa voz inconfundible, tosca y grave que penetra las paredes y te termina despertando. Eso significa que estoy en Linares pasando unos días. Tuve la "fortuna" de conocer a esta particular familia cuando mis padres compraron su actual casa.

El vecino de al lado (que no el de arriba, como diría el maestro Sabina) ha terminado haciendo la vida imposible al 90% de los vecinos, con los cuales no se habla. Denuncias al MOPU (antiguo Ministerio de Obras Públicas) porque subíamos la tapia del patio, eran comunes en una época en la que todos decidieron hacer obra y el vecino de al lado, bien por envidia, por querer ser protagonista o por fastidiar, optó por denunciar a todos. Tras muchos años, todo quedó en agua de borrajas y lo único que consiguió fue enemistarse con toda la calle. Pero aún escucho al vecino de al lado cuando vengo a Linares y me acuesto en la que fue mi habitación durante muchos años.

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