domingo, 13 de diciembre de 2009

ARREGLADITO QUE ES DOMINGO


Hombre, claro. Faltaría más. Hay que arreglarse y dejarse guiar por las aparencias, que los domingos el Señor descansó y yo tengo que ir bien vestido, bien peinado y dejar que me vean para celebrarlo. Ironías aparte, que vivamos en una sociedad en la cual la vista exterior elimenta más que la propia comida ciertos días al año, lo que no soporto es que traten de cambiar mi estilo y mi personalidad. Cada cual debe de tener su personalidad y no vestir, por poner un ejemplo, de forma elegante, simplemente porque sea domingo, martes o jueves. Lo importante, en este caso, es vestirse.

No hay día más aburrido y monótono que el domingo, aunque esto también va por temporadas. Quizá en verano mis domingos vuelvan a cambiar, pero ahora mismo, en esta época del año, tenemos que tomar el "solecito" porque a alguien, que no soy yo, le de la puñetera gana. Me parece de mal gusto imponer ciertas costumbres y dar por hecho ciertas actitudes que no responden con la forma de ser de quienes siempre hemos querido ser libres. Creo que al menos debería existir un debate, diálogo o, cuando menos, una opinión. Pues no. Se nota que hoy estoy algo enfadado, pero no hay mal que por bien no venga. Dejemos que el tiempo siga su transcurso habitual, que cuando nos queramos dar cuenta veremos nuestras propias necesidades cubiertas sin apenas haber realizado esfuerzo alguno.

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