lunes, 9 de noviembre de 2009

EL TIEMPO Y LA DISTANCIA
Que la gente crece y se hace mayor es innegable. Que esto hace que los amigos se olviden, es inevitable. Y es que, cuando hay niños de por medio, ya priman otros intereses. La verdadera amistad no cree en la distancia, ni en la separación, ya se midan ambas en metros o en segundos. Si veo a alguien que aprecio, aunque hayan pasado meses, para mí, es un motivo de alegría. Quizá haya gente que no piense así, que crea que te has olvidado de llamar o que no te acuerdas de ellos. Pero en ese caso, siempre podemos pensar que el sentimiento es recíproco, porque igual que yo guardo los números de teléfono o las direcciones, me gustaría creer que el resto de la gente también lo hace. Y es que, cuando alguien se molesta porque hace mucho tiempo que no lo llamas, en el fondo está molesto consigo mismo, por no haber sido él o ella quien ha tomado la iniciativa. La distancia separa si las personas lo permiten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario