jueves, 26 de noviembre de 2009

CREER EN ALGUIEN


Todos, el algún momento de nuestras vidas, necesitamos creer en alguien o en algo. El juez, en la justicia; el médico, en la ciencia; el obrero, en el sueldo; el mendigo, en la gente; el cura, en Dios; el torero, en la suerte propia, o quizá, en la mala suerte del toro... Caminamos con la cabeza gacha esperando encontrarnos ese alguien o ese algo en lo que creer, en lo que buscar nuestra inspiración, buscar nuestro consuelo. Una mirada cómplice de pupilas pequeñas pero de grandes ilusiones. Una sonrisa amiga que te enseña el camino del día a día y te esconde la soledad de la rutina. Ese alguien es lo que realmente, hoy día, necesito. No necesito a alguien que me hace dudar porque las dudas ya las tengo por mí mismo. Toda esta vida es una gran duda. No lo dudéis.

Quiero creer que lo que hago, está bien, que lo que pienso, que lo que opino, independientemente de que esté bien o esté mal, es respetado, querido, y nunca llevado a los infiernos, o lo que es lo mismo, nunca menospreciado. Por eso quiero creer en alguien. Porque alguien me lo tendrá que decir, que aunque no lleve razón, lo importante es tener a alguien de compañero o compañera cuyo nombre no sea soledad.

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